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Nada Como el Hogar
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Fotografía: Scott Griessel
La mayoría de las personas que sufren de Alzheimer tienen un gran deseo de estar la mayor parte del tiempo en sus hogares. Sus familiares también comparten ese deseo. Paradójicamente, el hogar es a menudo el mejor y el peor lugar para cuidar a los enfermos con Alzheimer.

El mayor beneficio del cuidado en casa es cuando es proporcionado en un lugar hogareño con personas hogareñas. Las rutinas pueden ser bien desarrollas, el miembro de la familia todavía puede disfrutar de su sillón favorito, de la ropa que le gusta, jugar con el gato o el perro y sentirse seguro y protegido. La persona que puede vivir en su casa aún forma parte del vecindario y de la comunidad y le es más probable ver a sus amigos y parientes de la misma edad.

El mayor inconveniente es que el cuidado más grande ha sido proporcionado por el cónyuge, lo que es demandante y emocionalmente estresante. Aunque las dificultades son muchas, incluyendo el pedir ayuda y el enfrentarse a cambio de roles y relaciones, existen formas que las familias pueden llevar a cabo cuando tienen a un ser querido con esta enfermedad en sus casas. Los cuidadores que se aíslan están más propensos a experimentar experiencias más difíciles.

Las emociones y sentimientos más communes de las personas que padecen de Alzheimer incluyen el sentirse perdidos, el aislamiento, la soledad, la tristeza, la confusión, la preocupación y la ansiedad, la frustración, el temor, la paranoia, la ira y el desconcierto. Teniendo en cuenta las necesidades de estas personas y de quienes los cuidan, he aquí algunas ideas que pueden considerarse:

Esté abierto a la ayuda de los demás acerca de su situación familiar. A veces debido a que somos ambivalentes acerca de nuestros propios sentimientos, no queremos “molestar” a los demás con nuestras preocupaciones, o decir que necesitamos ayuda, así que vivimos callados sin compartir información clara y directa sobre nuestras circunstancias. No sabemos qué apoyo de parte de ellos estamos perdiendo y nos aislamos antes que aceptar la ayuda de los demás.

Haga una evaluación honesta. Es importante tener esperanzas realísticas acerca de la persona y de sí mismos, y evaluar a menudo esas esperanzas.

Siga siendo parte de la comunidad. Es importante permitirle al ser querido enfermo disfrutar de las rutinas tanto tiempo como sea posible.  Salir a desayunar, disfrutar de un concierto, dar caminatas diarias, ir a la iglesia y hacer cosas fuera de casa que sean importantes. La creatividad es muy importante aquí. Si el restaurante está atestado de gente, considere alterar el momento y el tiempo que permanecerán allí. También es útil que el personal del restaurante conozca el diagnóstico de su familiar, de manera que también puedan extenderle su apoyo.

Reconozca que algunas pautas y rituales pueden cambiar. Muchos se aferran a los estándares de cómo se debe llevar una casa. No es posible hacerlo con un familiar que está con demencia. Un cuidador de alguien enfermo con Alzheimer dijo que comenzó a pensar en su marido como si fuera un invitado y se determinó a tratarlo como ella trataría a una visita, con paciencia y bondad en vez de con palabras y amonestaciones duras.

Simplifique el medioambiente. Parte de la facilidad en el buen cuidado de alguien con Alzheimer es simplificar todo en la casa. Si la persona lucha con decisiones tales como qué ropa ponerse o cómo limpiar el armario, ofrézcale pocas opciones. Si la persona no posee juicio propio, ponga a un lado las cosas de valor o que se puedan romper.

Valore y enfóquese en el presente. Trate de dejar atrás las diferencias pasadas. Debido a su enfermedad, su ser querido se ha olvidado de esos momentos malos.

Haga que sus ocupaciones se conviertan en quehaceres siempre que sea posible. Si su ser querido enfermo aún puede barrer el piso, rastrillar las hojas secas o doblar ropa limpia, integre estas tareas en las rutinas diarias.

Disfrute de los momentos tranquilos y de los placeres simples. Una taza de té caliente por la mañana, escuchar música sentados al calor tibio del sol puede ser disfrutado tanto por la persona enferma como por la que lo cuida.

No espere mucho tiempo para sacar provecho de los recursos y servicios que ofrece la comunidad. Las familias a menudo esperan y esperan el poder utilizar servicios que están disponibles. Por último, cuando el miembro de la familia ha empeorado más allá de la capacidad que ella tiene para proporcionarle un buen cuidado, busque ayuda.

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Por Susan Murray. Reimpreso con el permiso de Lake Union Herald, Noviembre 2006. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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