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Su Mayor Temor
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Fotografía: Dreamstime
Ella estaba aterrorizada. De su locker. De la combinación. De aquel que debía abrir en su primer día de clases del séptimo grado.

Es todo lo que escuché semanas antes. Nada acerca de sus nuevos maestros, ni nuevos compañeros de clase ni de sus deberes. Sino de su locker.

Finalmente, llegó su primer día de escuela. Me quedé en casa, esperando y orando que las cosas salieran bien. Que los chicos fueran buenos, que los maestros le dieran la bienvenida, que se sintiera acogida –y que su locker cooperara.

Volvió a la casa flotando en el aire, elevada en una nube de felicidad. Le había ido estupendo. Una chica la acompañó hasta la cafetería, un muchacho atento la ayudó a encontrar la clase de su última asignatura. ¿Y el locker? El locker se abrió. Me mostró la combinación que había escrito en su mano y yo ni siquiera le dije nada acerca del envenenamiento por tinta ni nada parecido. Se sentía emocionada –con la escuela, con los estudiantes que había conocido y, mayormente, consigo misma.

Me dijo que no podía esperar a que llegara el próximo día, sólo para abrir su locker nuevamente.

Temor Conquistado

Creo que debe haber una palabra para ese sentimiento. Para la alegría y regocijo proveniente luego de que un temor ha sido conquistado. Es más que éxito, más que alivio, más que triunfo u orgullo; es una mezcla maravillosa de todo éso.

Es un sentimiento que también conozco en mi vida espiritual. Sabiendo que Dios desea que haga algo –pedirle perdón a una amiga, compartir mi fe con una compañera de trabajo, ofrecerme voluntariamente para un puesto en la iglesia, confrontar un problema en mi matrimonio, terminar con un vicio– siento terror de ello.

Pero luego me pongo el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, los zapatos de la paz, el bolso de la fe, el sombrero de la salvación, la palabra de Dios en el corazón y oro, oro, oro –y le doy una oportunidad a mi miedo (mi versión de Efesios 6:14-18). Nueve de diez es algo bastante bueno. Puede que no siempre flote en el aire, pero el saber que estoy haciendo la voluntad de Dios siempre me traerá montones de gozo.

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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