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Lección en las Nubes
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Foto: Stephen Vanhorn
Soy una de aquellas personas a quien siempre le gusta estar haciendo algo. Esta actitud generalmente funciona bien en nuestra sociedad. Vivimos en una cultura de comida rápida, entregas en el mismo día, procesamientos en una hora y todo lo queremos obtener, ya mismo. Los compromisos, las demandas y el trabajo manejan nuestras vidas manteniéndonos en constante carrera. ¿Pero dónde nos lleva todo ese trabajo? ¿Dónde? ¿Estamos en el asiento conductor de nuestras vidas, o manejamos en forma distraída? Descubrí la respuesta al mirar el cielo. 

Estábamos experimentando un verano seco y caluroso. Por las tardes salía a regar las flores y los arbustos. Miraba el cielo esperando ver nubes.

Una tarde, el cielo estaba despejado excepto por dos nubecitas pequeñas y esponjosas que se divisaban a lo lejos aquel verano.  Las observaba a ratos para verificar qué dirección tomarían, pero parecían no moverse…

Cuando terminé de regar las plantas, me detuve y miré fijamente a aquellas nubecitas. Estaban allí, colgando del cielo, aparentemente inmóviles. Intrigada, escogí como punto de referencia para medir el movimiento de este dúo misterioso, un gran peral que hay en nuestro jardín. Mi mente y mis ojos se asombraban al ver cómo me reprobaba a mí misma por estar perdiendo el tiempo en esa curiosidad.

Advirtiendo Cosas

Mientras esperaba, impaciente, comencé a advertir cosas. Sentía la calma y la pesadez del aire. Pude darme cuenta que los grillos formaban un completo coro, pero los sapos estaban ausentes de aquella serenata. Por primera vez, me di cuenta de la asombrosa y encantadora simetría de nuestro peral.

Entonces lo vi. Las nubes se habían ubicado ligeramente hacia el este del árbol. Satisfice mi curiosidad y me di vueltas para entrar a la casa, cuando me sobrevino un pensamiento como un rayo de luz. Esas nubes son como nuestras vidas. Día a día sucede lo mismo y pareciera que no estuviéramos llegando a ningún lado. Debemos detenernos y obtener una perspectiva que nos haga distinguir en qué dirección vamos. Cada paso, cada decisión, cada movimiento diario nos acerca más a nuestro Padre celestial.

Necesitamos detenernos más a menudo para evaluar la dirección de nuestras vidas. Durante el proceso de detención, podremos detectar la belleza y las bendiciones que rodean nuestras vidas.

Este descubrimiento me hizo preguntarme por qué vivo en relación a listas fabricadas por mí, en vez de vivir por el Creador de todo esto. Se nos ha dicho lo siguiente en Salmos 46:10: “Estad quietos y conoced que yo soy Dios…” Planeo tomar este texto no sólo como un desafío personal, sino también como una promesa. Al final, depende de cada uno de nosotros decidir lo que es más importante para nosotros. ¿Nos preocuparemos más acerca de lo que haremos, o hacia dónde vamos y dónde queremos llegar?

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Por Donice Palmer. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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