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Probándolo y Diezmando
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Foto: Thomas Perkins
Tengo que hacer una confesión: devolver los diezmos no siempre es fácil para mí. Escribo este artículo porque sospecho que por lo menos algunos de ustedes pueden sentirse de la misma forma. Comprendo que la Biblia diga que el diez por ciento de mis ingresos le pertenece a Dios. Desafortunadamente, no encuentro una cláusula que me excluya no devolver el diezmo o reducir el porcentaje durante períodos de inestabilidad económica. Eso significa que aunque mi cheque no sea proporcional al costo de la vida, el diez por ciento de él aún pertenece a Dios. Aunque mi trabajo sea inseguro, mis inversiones fluctúen desenfrenadamente o mi hipoteca esté en problemas, el diez por ciento de mis ingresos le pertenece a Dios.

Créame, sé cuán fácil es racionalizar que Dios comprenderá si utilizo el dinero del diezmo de este mes para comprar gasolina y comestibles. Es aún más fácil pensar obtener un conveniente préstamo con cero interés de parte de Dios, prometiéndole pagar el diezmo el mes próximo. La pregunta, es: ¿Qué tiene que decir Dios acerca de estas teorías?

Bueno, cuando los judíos intentaron retener sus diezmos en tiempos de Malaquías, Dios tuvo que decirles: “¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Pero ustedes replican: ‘¿En qué te robamos?’ “En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes –la nación entera– están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando” (Malaquías 3:8-9). No, Dios no necesita nuestro insignificante diez por ciento, pero nosotros estamos robándole cuando no le devolvemos lo que es suyo.

Paso de Fe

Dios desea bendecirnos más allá de nuestra más loca imaginación, pero no puede hacerlo mientras estemos robándole. Él se dio cuenta de que para los judíos (y para nosotros) diezmar a menudo requiere de un paso de fe y de la confianza de saber que el Señor proveerá lo que nos falta. Por ello Dios nos dice que lo probemos (Malaquías 3:10). Dios no suele recomendarnos que lo hagamos sólo en ciertas cosas. ¿Recuerdan la respuesta de Jesús ante las tentaciones de Satanás después de cuarenta días de ayuno en el desierto? Jesús citó las Escrituras en vez de poner a prueba a Dios (Mateo 4:7). Sin embargo, en el caso del diezmo, Dios nos desafía a probarlo.

¿Qué debemos esperar al diezmar en forma fiel? ¡Muchas bendiciones! (Malaquías 3:10-12). La Palabra de Dios es nuestra certeza de que Él nos bendecirá tan abundantemente que entonces podremos diezmar en forma mucho más abundante, devolviéndole a Él lo que le pertenece, creando un hermoso círculo de bendiciones.

Claramente, el movimiento financiero más inteligente que podríamos realizar es diezmar honesta y fielmente –a pesar del estado de la economía o de nuestra delgadísima chequera. Dios promete bendecir nuestro compromiso. Adelante, pruébelo.

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Por Hannah Henry. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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