Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Tierra de Dulces
.
Foto: Erwin Purnomosidi
Ah, los recuerdos… El Arcoiris. El Bosque de menta. El Baño de Chocolate y el Rey de los Dulces. Es asombroso lo poderosos que pueden ser los recuerdos de la niñez. Hace más de 30 años que jugué este famoso juego infantil, pero todo volvió mientras le quitaba el plástico a una caja nueva esta semana.

Mi hijo de tres años de edad escogió ser el pedacito rojo y, yo, el verde; y comenzamos a jugar. Él entendió que debía mover su dibujo a un cuadrado para hacer coincidir los colores. No entendió que debía permanecer por un sendero. Él fue directamente al primer rojo o verde que divisó.

En un punto del juego, yo caí en un cuadrado negativo y fui devuelta al Bosque de Menta, casi al comienzo. Cuando luego le tocó el turno a Jake, dibujó un cuadrado amarillo. Observé cómo buscaba uno de los cuadrados y luego cómo miraba mi solitario pedacito verde. Poniendo su color junto al mío, me dijo: “Mamá, voy a quedarme contigo.”

Estar Conmigo

Adoro eso a su edad. Mi hijo todavía aprecia el estar conmigo, a tratar de ganarme en un juego. Qué diferencia al mundo donde él crecerá para aprender que deberá adelantarse a la siguiente persona para alcanzar su objetivo. Un mundo donde ser el primero, el más rápido, el más rico, el más inteligente y el más hermoso es lo que cuenta. Y usted sólo llegará a ser el mejor si es que hay un pobre tipo atascado en el Bosque de Menta. No existe un primer lugar sin que haya un último. Oro para que mi hijito siga preocupándose por aquellos que quedan atrás, siendo más consciente de su bienestar que de su lugar en el juego.

Pero existe otra razón por la cual su comentario me llegó justo al corazón. De pequeña, recuerdo haber escuchado muchas veces hablar del plan que Dios tiene para mi vida y del sendero que Él había trazado para mí. Y cuando me perdí e hice malas decisiones, me preguntaba cómo volvería a encontrar nuevamente ese sendero. Gracias al Señor, aprendí que este Dios nuestro no nos abandona cuando nos descarriamos o volvemos al punto de partida en el Bosque de Menta. Él no se queda en algún lugar del sendero, esperando impacientemente que lo alcancemos. Él escoge permanecer junto a nosotros, como lo hizo mi hijito. No sólo cuando estamos descansando sobre pastos verdes y aguas tranquilas. Él también está con nosotros cuando atravesamos los valles. “Voy a quedarme contigo.” (del Salmo 23).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a  Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Joelle Yamada. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.