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Palos y Piedras
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Foto: Laurent Hamels
“Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, pero las palabras nunca lograrán herirme”. ¿Le suena familiar? Pero no es verdad, ¿no? De hecho, un corte o magulladura en la piel se curarán, pero las heridas causadas por las palabras pueden durar toda una vida. Deténgase y piense en ello, ¿no son, generalmente, las palabras lo que más duele en una relación?

“Desearía nunca haber tenido tus hijos."
“¡Vete de mi vida!”
“Deseo terminar la relación."
“Ya no eres mi amigo.”

Existe un texto bíblico que posee la clave para las relaciones saludables y respetuosas. Se encuentra en Santiago 1:19: “Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse….” Incluso, Dr. Phil, el de la televisión, ¡no podría darnos un mejor consejo! En  este corto verso, Santiago nos da tres valiosos consejos sobre la comunicación que podemos seguir:

“Listos para escuchar.” Necesitamos estar ansiosos para escuchar con todo el corazón lo que la otra persona tiene que decirnos. Esto significa que cuando él o ella hablan, nosotros debemos estar planeando nuestra respuesta para darla en cuanto ellos terminen la frase. Escuchar, realmente, signfica ponernos en el lugar de la otra persona.

“Lentos para hablar.” ¿Cuántas veces ha deseado retomar aquellas palabras tan pronto como salieron de su boca? Ser lento para hablar significa pensar acerca de lo que diremos antes de hablar. Debemos considerar cómo sonarán nuestras palabras y cómo las tomará la persona que las escuche.

“Lentos para el enojo.” ¡Todos necesitamos hacerlo! Cuán a menudo llegamos rápidamente a un desacuerdo y una vez que sucede, es casi imposible resolver el conflicto.

Imagine Cómo Sería

Imagine cómo serían nuestros hogares si cada miembro de la familia fuese  “listo para escuchar, lento para responder y lento para el enojo”. Los maridos y sus esposas no discutirían. Los niños serían respetuosos con sus padres. Ningún niño sería abusado verbalmente.

Imagine cómo serían nuestras iglesias si cada miembro fuera “listo para escuchar, lento para responder y lento para el enojo”. No existirían las discusiones durante las reuniones de junta. Los miembros no criticarían al pastor. Los chismes acabarían. Los miembros se ayudarían mutuamente y nunca tratarían de hacer a un lado a los demás.

Imagine lo que nuestros lugares de trabajo y amistades serían si todos fuéramos “listos para escuchar, lentos para responder y lentos para el enojo”.  Habría armonía en los lugares de trabajo. Los jefes no explotarían de rabia y los empleados no ofenderían fácilmente a sus colaboradores. Las amistades no atravesarían por conflictos, porque si apareciera un problema, las dos partes se escucharían y hablarían gentilmente.

Santiago 1:19 es definitivamente un objetivo por el cual debiéramos esforzarnos. Posee la clave para que las relaciones sean saludables en vez de dañinas. Me gusta la forma tan clara en que la versión Traducción en Lenguaje Actual lo describe: “ …todos deben estar siempre dispuestos a escuchar a los demás, pero no dispuestos a enojarse y hablar mucho.”

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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