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“Cosas”
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Fotografía: Dreamstime
La oficina donde trabajo cerró debido al huracán. Se le dijo a los empleados que debían almacenar los documentos importantes y aquellos artículos irreemplazables dentro de los cajones de sus escritorios o en los estantes. Regularmente yo hago copias de seguridad de mi trabajo. Para mí fue como ir a casa luego de un día normal. Aseguré el trabajo de aquel día, ordené mi escritorio y me preparé para salir de la oficina.

“¿Y qué de tus modelos?” –me preguntó un colega. “¿No irás a dejarlos fuera, no? Si los vidrios se rompen, se arruinarán.”

“Los reemplazaré.” Contesté.

Me paso entre quince a veinte minutos durante la hora de almuerzo haciendo modelos con cartón y palillos de dientes. Muchos de ellos son modelos a escala de los productos que mi compañía fabrica. Cuando termino, los pongo encima de mi librero. El efecto visual es impresionante, pero muchos se olvidan del significado real de esos modelos –más bien, de su insignificancia. El valor material de cada modelo carece de importancia. Son de papel recortado y pegamento. Su construcción me proporciona unas pocas horas de alivio del estrés. Su actividad me hace interrumpir mi trabajo en la computadora, de manera que vuelvo a ella refrescado y mucho más alerta.

Como constructor de los modelos, conozco los defectos que tiene cada uno de ellos. No son irreemplazables. Puedo construir uno nuevo, mejor que el existente. En algunos casos, lo he hecho, entregándole la primera versión a un colega que se va encantado, a pesar de los defectos.

Carece de Valor

También son transitorios. Todas las cosas lo son. La gente se olvida de esto. Muchos llegan a obsesionarse con la acumulación de cosas. Una etiqueta adhesiva dice lo siguiente: “El que muera con la mayor cantidad de juguetes, gana”. ¿Gana, qué? ¿Una colección de juguetes de la cual sus herederos se deshacerán? Carece de valor.

Todos somos visitantes temporarios en la tierra. Como cristianos, debemos recordar que la vida es parte del viaje, no nuestro destino. Jesús advierte en repetidas ocasiones del peligro de obsesionarnos con las “cosas”. La parábola del rico necio declara lo siguiente: “Y diré: ‘Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.’ Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?’” (Lucas 12:19-20).

En la parábola de los invitados a la cena, Jesús habla de un banquete de bodas donde los huéspedes “. . . comenzaron a disculparse. El primero le dijo: ‘Acabo de comprar un terreno y tengo que ir a verlo. Te ruego que me disculpes.’” (Lucas 14:18, 19). Desatendieron las cosas celestiales (el banquete de bodas), por ir tras las cosas materiales.

Valore las cosas que le proporcionarán refugio y lo nutrirán, pero no las sobrevalore. “Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan” (Mateo 6:32, 33).

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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