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Pacificador
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Fotografía: Dreamstime
Él no dormirá con un pacificador cuando esté en la escuela secundaria.  No llorará cuando asista a la escuela sin mí. Para entonces ya pronunciará la “ele”. Comerá sin dejar caer la mitad del alimento sobre su ropa. Será grande.

Pero para entonces probablemente él no querrá darme un beso todo el tiempo. No se tomará de mi mano al cruzar la calle. No me pedirá que le lea antes de dormir o que lo lleve en brazos por la escalera. Ya no se sentirá el centro del universo. ¿Estará grande?

Creo que una de las partes más difíciles en la crianza de los hijos es tener en cuenta el panorama mayor. Por un lado, necesitamos animarnos y recordar que “esto también pasará”. Que el comportamiento infantil (la mayor parte de él) desaparecerá mientras ellos vayan creciendo.

Por otro lado, si recordamos el panorama mayor, nos daremos cuenta que las conversaciones con nuestros hijos, nuestras elecciones en cuanto a la disciplina y los ejemplos que les demos harán una gran impresión en ellos. La forma en que manejamos la frustración, el temor y la desilusión; la manera en que comunicamos nuestros sentimientos a quienes amamos; cómo hablamos de los amigos cuando ellos están presente; en qué gastamos nuestro tiempo libre; qué prioridad le damos al trabajo, a la familia y a Dios. Y si permitimos que nuestras creencias religiosas dicten realmente la forma en que vivimos cada instante.

De Niños a Hombres de Dios

Me puede parecer que los días pasan y se van si solamente me enfoco en los detalles, cuando no logro levantar la mirada lo suficiente como para ver más allá del futuro e, incluso, dentro de mi corazón. Y aunque puedo llegar al final del día con la casa limpia y los niños dormidos pacíficamente en sus camitas, tal vez no haya logrado hacer mucho para que mis niños se conviertan en hombres de Dios.

Hermanar calcetines no se compara con enseñarles a modelar sus conductas con la de Cristo. Una comida bien equilibrada es importante, pero llega a ser insignificante cuando usted podría estar enseñándoles acerca del Pan de vida. Divertirse en la piscina es estupendo, pero carece de valor si ellos no aprenden que Jesús puede lavar sus pecados.  Ver una comedia familiar en la televisión puede ser agradable, pero si los padres han discutido durante todo el día, éso es lo que acunarán sus pequeños corazoncitos.

Tenemos una tremenda responsabilidad como padres; lo sabemos. Creo que me gustaría tomar unos momentos cada mañana, al mediodía y por la tarde para recordarme a mí misma que esta rutina aparentemente loca de criar a los hijos, es parte de un panorama mayor. Y si lo invito, Dios lo hará conmigo.

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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