Home > Archives > La Biblia Dice >
.
El Grande
.
Fotografía: Dreamstime 
Aquí, en Iowa, todos pensamos que ver el cielo despejado es cosa del pasado. Luego de un largo invierno nevado y los daños causados por las nevazones hemos estado experimentando una primavera de lluvia constante. Los cielos grises han sido la norma y los soleados, creo, se han transformado en solo un recuerdo.

Generalmente, a mí me encanta la lluvia. Siendo de Kansas, disfruto de una buena tormenta de vez en cuando. Pero las tormentas primaverales de este año se han transformado en una serie de destrucciones con inundaciones, cosechas malogradas y tornados que han sido más devastadores que cualquiera de los que pueda recordar en esta zona. Pueblos enteros han sido literalmente barridos. Los pobladores de Tornado Ally siempre estamos atentos a que en cualquier momento podemos ser sacudidos por un tornado.

Otras partes del país han sido afectadas por terremotos y huracanes al mismo tiempo. ¿Qué sucede?  ¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que ocurre con toda esta destrucción relacionada con el clima ambiental? Afortudadamente la tecnología moderna está tan avanzada que podemos ser alertados. Los meteorólogos pueden localizar con perfecta precisión y predecir exactamente a qué dirección se dirigen y qué zona afectarán. Nosotros podemos tener la oportunidad de buscar refugio y resguardarnos de tormentas y huracanes.

Amenazados por Siglos

Tan útiles como son los meteorólogos para predecir el tiempo, he descubierto que existe un huracán que nunca mencionan. El Grande. Esa  es la madre de todas las tormentas. De hecho, esa tormenta puede estar causando todo el mal que ahora experimentamos. Ha estado amenazándonos durante siglos y su intensidad fue predicha antes de que la meteorología existiera como terminología en sí. Aunque se ha manifestado en inundaciones, terremotos y a través de ventiscas, físicamente es mucho más que una tormenta. Se trata de una tormenta espiritual que trae momentos de grandes problemas, llevándonos a tomar una decisión personal. Pero ella no puede ser detectada con un radar.

Así que, ¿cómo podremos saber dónde encontrar refugio? ¿Cómo podremos protegernos de la tormenta más grande que jamás haya existido en el planeta? Hay una sola forma y ella es sintonizándonos con el pronóstico divino encontrado en la Palabra de Dios y caminando junto a Jesús cada día. Él nos ha dicho: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5).

Y existe un pronóstico para ello: la lluvia tardía. Al igual que la mayoría de las tormentas, el Grande también incluirá lluvia. Pero esta lluvia es refrescante y revitalizadora, llenando a quienes la reciben de alegría y entusiasmo para seguir adelante con la confianza de recibir la salvación en un mundo que naufraga.

Oremos para que la fortaleza de Dios nos ayude a preparanos durante las pruebas y las victorias que ocasione el Grande. Jesús, dijo: "Sí, yo vengo pronto. Amén. Ven, Señor Jesús" (Apocalipsis 22:20).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a   Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________ 

Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.