Home > Archives > La Biblia Dice >
.
Tabla de Medición
.
Fotografía: Dennis Cox
Algunos afirman que usted debe orar por cualquier cosa. Si ora lo suficientemente fuerte y seguido, Dios le otorgará su petición. Aunque algunos declaran que “. . .y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan” (Mateo 6:7-8). 

¿Qué es lo apropiado en una oración? ¿Cómo sabemos por qué motivo orar? ¿O cómo orar?

Yo mido mis oraciones a través del criterio proporcionado por Jesús: El Padrenuestro.

Comienza así: “Padre nuestro que estás en los cielos...” Eso define nuestra relación con Dios. Dios es nuestro padre y nosotros somos sus hijos. Debemos acercarnos a Él igual como nosotros nos hubiéramos acercado a nuestros padres pidiéndoles consejo y ayuda.

“Santificado sea Tu nombre...” La oración es algo sagrado. Invocamos el nombre de Dios cada vez que oramos. Eso nos recuerda no tomar Su nombre en vano.

“Venga tu reino, hágase Tu voluntad . . .” Dios desea que hagamos Su voluntad. La oración no tiene que ver con nosotros, tiene que ver con pedirle a Dios que nos ayude a hacer Su voluntad.

“…en la tierra como en el cielo...” Nosotros, como cristianos, no debemos aferrarnos al mundo. Nuestro blanco es el cielo, no la tierra. Nuestras oraciones deben ayudarnos a lograr nuestra meta.

Sin Lujos

“Danos hoy nuestro pan cotidiano.” Está bien que oremos por cosas materiales. Pero, ¿cuáles son las cosas por las cuales Jesús nos enseña a orar? El pan nuestro de cada día –no nuestro bizcocho, ni nuestros helados. Jesús nos pide orar por cosas necesarias: las cosas que necesitamos para existir– no los lujos. Dios es el mejor de los padres. Los padres proporcionan a sus hijos el alimento, la ropa y el refugio. Pero los padres sabios (y Dios es el más sabio de todos), no les dan a sus hijos cada juguete que ellos desean. Ellos saben que demasiadas cosas materiales dañarán a sus hijos. Las golosinas y la ropa de marca deberían provenir debido a nuestro esfuerzo personal.

“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”. Cristo no está hablando de la hipoteca ni del balance de nuestro crédito. Las deudas de las cuales habla son las transgresiones que hemos infringido contra otros y lo que nos han hecho a nosotros. Necesitamos orar por el perdón de Dios y por la ayuda que Él nos dará para perdonar a quienes nos han ofendido.

“Y no nos dejes caer en tentación...” No ore por las cosas que lo tentarán. (Eso mata muchas oraciones que también yo hice de joven). No es justo orar por carros caros y rápidos y vivir alocadamente. Esas oraciones terminan en el buzón de cartas sin abrir de Dios.

“…sino líbranos del maligno.” Debemos pedir que Dios nos ayude a evitar el mal. Eso es distinto a evitar la tentación. Estamos pidiéndole a Dios que nos proteja de los criminales y de las aves de rapiña –de la misma forma que deseábamos que nuestros padres nos protegieran y nos hicieran sentir seguros cuando éramos niños.

Mida sus oraciones a través del Padrenuestro. Vea qué calza con esa oración y que no. Usted puede sorprenderse y ajustar sus oraciones de acuerdo a sus propias necesidades.

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a  Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Mark N. Lardas. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.