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Admiración de Hermanos
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Fotografía: Dreamstime
Mientras crecíamos, mi hermano y yo peleábamos todo el tiempo. Nos adorábamos y ahora que somos adultos somos íntimos amigos, pero cómo peleábamos en aquel tiempo. Al mirar hacia atrás, me sorprendo de que ambos hayamos sobrevivido para convertirnos en adultos.

Cuando me casé y con mi mujer tuvimos hijos, lo último que deseábamos para ellos es que crecieran “igual que papá” –o que mamá. (Mi esposa y su hermano tuvieron peleas que hicieron lucir a las nuestras como algo insignificante). Cuando mi esposa esperaba a nuestro segundo hijo, ella y yo decidimos que haríamos todo lo posible para no permitir la rivalidad entre los hermanos. En aquel tiempo nuestro hijo mayor tenía cuatro años.

Como muchos niños de esa edad, para él su padre era el mejor. Utilicé aquella idea. Lo llevé a un rincón y le dije que pronto tendría un nuevo hermanito o hermanita. Luego comencé a darle forma a sus opiniones. Empecé con las malas noticias, primero. Le dije que las personas iban a demostrar más interés por el bebé que por él. Le expliqué que era como tener un juguete nuevo. Cuando usted compra otro juguete, solemos prestarle más atención al nuevo que al viejo. Después de un tiempo, uno vuelve a jugar con los otros. También le dije que su hermanito o hermanita no iba a ser su camarada al principio. Los bebitos tienen que crecer antes de que puedan jugar con sus hermanos.

Ser el Hermano Mayor

Luego le di las buenas noticias. Le hablé acerca de cómo él admira a su papá y piensa que es el mejor de todos. Le dije que cuando el bebé fuera creciendo, iba a pensar lo mismo de su hermano mayor. “Vas a estar a su lado más tiempo del que yo pueda estar,” le dije, “porque estaré en el trabajo. Eso significa que el bebito te buscará, y si le das una oportunidad lo hará del mismo modo como tú lo haces conmigo.” Eso significa que no podría ser duro con el bebito. Si fuera abusivo, el bebé no podría admirarlo. “Tú no pensarías que papá es fantástico si fuera malo contigo”. Terminé diciéndole: “¿Sabes, qué? Que alguien piense de ti que eres el mejor de todos es algo grandioso. Es una de las mejores cosas acerca de ser un papá o un hermano mayor”.

Esa conversación cambió las cosas. El bebito se transformó en la oportunidad para que el hermano mayor se ganara su atención.

Mi esposa y yo nutrimos y cultivamos aquella semilla que planté con aquella conversación. Fue un trabajo difícil, pero la cosecha que rindió, bien valió el esfuerzo. Mi hijo mayor se esforzó por ganarse la admiración de su hermano menor–quien lo retribuyó con creces. Crecieron como camaradas, no como rivales. Cuando se unió a la familia un tercer miembro, ambos se esforzaron para ser modelos a imitar para su hermanito menor.

En vez de existir la rivalidad entre hermanos, hubo admiración mutua.

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Por Mark N. Lardas Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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