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Los Hijos y la Pornografía
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Fotografía: Dreamstime
P: Recientemente encontramos material pornográfico bajo la cama de nuestro hijo de 16 años de edad. El año pasado tuvo que enfrentar una depresión, malas notas y el uso de drogas; pero este año ha dado un vuelco enorme. Se muestra optimista, tiene un trabajo estable, ha obtenido buenas calificaciones y asiste a la iglesia. Pero justo cuando pensábamos que habíamos salido del enmarañado bosque, aparece este asunto con la pornografía. Mi esposo piensa que no deberíamos darle un vistazo a su cuarto y, aún más, piensa es normal que un chico de esa edad tenga ese tipo de material. Por lo tanto, él piensa que debemos ignorar el asunto. Yo no me siento enteramente cómoda con eso. Por otra parte, si tocamos el asunto tengo que explicarle por qué estaba hurgueteando en sus cosas. ¿Qué piensa usted?

R:  Hacerle saber a su hijo que usted revisó su cuarto quizás cause un revés en la relación que usted debería evitar. Por otro lado, que un chico de 16 años de edad tenga en su poder material pornográfico no es algo que debe ser ignorado. Como su esposo lo indica, es normal que los adolescentes sean atraídos por material de tipo sexual. Pero eso no quiere decir que sea sano. La pornografía es potencialmente adictiva y está asociada a actitudes sexuales inadecuadas como también a una conducta desviada e, incluso, con comportamientos sexuales antisociales. Por ejemplo, casi todas las personas que abusan de los niños tienen una historia de alta participación pornográfica. La pornografía heterosexual despersonaliza a las mujeres, reduciéndolas a objetos sexuales y el mensaje fundamental para ellas es que está bien ver y utilizar pornografía.

Esto no quiere decir que todo adolescente que mire pornografía crecerá con una ética sexual retorcida o participará en actividades sexuales inadecuadas. No obstante, el riesgo está allí.

Una forma de lidiar con esto es hacer desaparecer ese material inadecuado del cuarto de su hijo. No diga nada. Él entenderá el mensaje y, por último, dejará de traer ese tipo de material al hogar. Tal vez quiera hablar de eso con su padre, lo que abriría una puerta para entablar una conversación creativa. Si usted decide hacerlo, el padre debería saber lo que quiere transmitirle a su hijo y tener el tema listo para abordarlo. Esto, desde luego, requiere una explicación de su parte en cuanto a cómo fue descubierto el material y, en tal caso, el padre debe decir algo diferente a “es que tu madre estaba hurgueteando tus cosas”. (Y usted, mamá, no lo haga de nuevo sin una muy buena razón.)

Un amigo mío, al descubrir una revista Playboy en la habitación de su hijo la dejó sobre la cama y no dijo nada acerca de ello. Dos días después, su hijo se acercó a él y le confesó que no podía quedarse callado y que deseaba conversar del tema, lo que se convirtió en una excelente charla.

El papá de un adolescente es la persona ideal para tratar con este asunto. Su marido puede invitar a su hijo a conversar aparte y sin ninguna referencia acerca del “contrabando”, podrá abrir una puerta importante para tener una discusión en cuanto a las actitudes maduras y respetuosas hacia el sexo femenino. A través de esta discusión, él puede tocar el tema de la pornografía como un ejemplo de falta de respeto hacia la mujer y, aún más, hacia el ser humano. Asumiendo que su hijo y su padre gozan de una buena relación, este mensaje puede tener un resultado muy positivo.

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Por John Rosemond. Reimpreso con el permiso de Signs of the Times (Señales de los Tiempos) marzo 2008. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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