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Una Voz Joven
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Foto: Thomas Perkins
Ocurrió mientras conducía por la autopista 405 del sur de California. Era una voz que provenía desde mi espalda. Una voz desde el asiento trasero del carro: “Mamá, escucha a Jesús”.

Ooooooh.

Lo primero que se me vino a la mente y casi lo expresé en forma audible, fue: “Habla, que tu siervo escucha” (de 1 Samuel 3:10). Pero luego me di cuenta que era mi hijo de dos años de edad. Tomó unas cuantas preguntas para que me diera cuenta que lo que quería era escuchar música cristiana. Asombrosamente, escogió la radio cristiana, diciendo: “Ésa, mamá”, mientras yo buscaba las diferentes estaciones.

Y aunque ya había resuelto aquella situación, sus palabras seguían resonando en mis oídos: “Mamá, escucha a Jesús”.

¿Eres tú, Señor? ¿Puede el Todopoderoso hablar conmigo a través de mi hijito pequeño?

Es Sólo un Niño

A menudo decimos que los niños nos enseñan mucho acerca de la paciencia, de la fe y del amor incondicional; pero, ¿realmente estaría Dios hablándome a través de mi hijo? Es sólo un niño. No puede ni abrocharse sus zapatos o pasar la noche sin mojar la cama. Necesita mi ayuda para vestirse y para pelar su naranja. ¿Cómo podría tener la sabiduría del Señor para compartirla conmigo?

He comenzado a creer que nuestros hijos escuchan la voz de Dios más fácilmente que nosotros. Ellos no tienen inseguridades ni defensas alrededor de sus corazones como muchos de nosotros. No tienen expectativas acerca de cómo Dios actuará y están dispuestos a amar de una forma que nosotros no empleamos.

Si Dios anhela llegar a nosotros y hablarnos, ¿no cree usted que Él utilizaría cualquier medio posible? A través de los siglos el Señor ha hablado con Su pueblo utilizando arbustos flameantes, cabezas de hacha flotantes y asnos parlanchines –y la voz de los niños. Debemos estar atentos a cualquier forma que Él esté utilizando para tratar de captar nuestra atención.

Estoy segura que usted puede pensar en algún momento cuando su hijo le dijo algo especialmente importante. Ellos nos preguntan por qué estamos discutiendo con el papá, por qué nos quedamos hasta tan tarde trabajando, por qué no hemos jugado con ellos, por que parecemos tan cansados o tristes y por qué estamos enojados. Sus sencillas preguntas pueden estar insinuando los problemas que debemos arreglar. Escuchar a nuestros niños y respetar sus observaciones es una forma de sintonizarnos con el modo en que Dios desea dirigirnos.

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


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