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Sufrimiento 101
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Fotografía: Lyn Baxter
Filipenses 3:10, dice: “Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo…”

Supongo que cada cristiano concuerda con éso. El versículo continúa así: “y experimentar el poder que se manifestó en su resurrección...” Sí, la resurrección será algo bueno. Todos la esperamos. Pero la próxima frase me deja fría: “…participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte.”

¡Ay! Espere un momento. No estoy interesada en el sufrimiento. “¿Llegar a ser semejante a él en su muerte?” ¡No quiero pensar en la muerte todavía!

Al meditar más profundamente en este versículo, me di cuenta que todos sufrimos por algo y que, eventualmente, todos debemos morir. La pregunta es la siguiente: ¿Deseo sufrir y morir como aquellos que no conocen a Cristo, o quiero hacerlo bendecida por la gracia de Jesús, sabiendo que a través del poder de Su resurrección viviré nuevamente?

A través de la historia los cristianos han sufrido terriblemente y muchos de ellos han dado sus vidas en nombre de Cristo. La iglesia cristiana en sus comienzos fue perseguida sin misericordia por los agentes de Nerón y otros tiranos.  Durante la Edad Media los Valdenses y otros grupos de cristianos sufrieron indecibles torturas debido a su fe. Pero soportaron valientemente, siendo semejantes a Cristo en la muerte.

Incluso hoy en día, muchos que escogen conocer a Cristo son desheredados por sus familias, acosados por sus vecinos y empleadores y perseguidos por sus gobiernos.

Razones del Sufrimiento

Quizá una de las razones por las cuales Dios permite el sufrimiento es porque engendra fortaleza de carácter. El sufrimiento también acarrea desilusión por las cosas terrenales y un intenso anhelo por las cosas espirituales.

El sufrimiento nos ayuda a compenetrarnos con los demás para comprender su dolor y poder confortarlos y apoyarlos de una forma que no podríamos hacer si no hubiéramos atravesado por una experiencia parecida.

Cuando pueda decir lo que declara el versículo 8, “… todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor”, entonces ya no estaré temerosa ni de sufrir ni de la muerte. Sabré que el poder de la resurrección es verdadero.  El versículo 20 me asegura que mi ciudadanía está en el cielo y que nuestro Salvador nos dará nuevos y gloriosos cuerpos por la eternidad.

Jesús dijo que quienes son perdonados aman más. Tal vez los que sufran más, al final experimenten un gozo mucho más intenso.

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Por Brenda Forbes Dickerson. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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