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Actitud Espiritual
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Foto: Stephen Strathdee
1 Tesalonicenses 5:17 dice que hay que “orar sin cesar.” Eso solía molestarme un poco. Quiero decir, ¿cómo podría orar sin cesar si tengo que trabajar, ir a clases, cuidar de los niños, comer y dormir? Si oro sin cesar no conseguiré hacer nada más. Con toda seguridad, eso no es lo que Dios quiso decir.

Luego aprendí que aquello de orar sin cesar en realidad significa tener una actitud de oración. En otras palabras, mientras mi día y sus acontecimientos se suceden, ¿estoy teniendo una actitud que sea compatible con la oración cuando me pongo a hablar con el Señor? Por ejemplo, digamos que he tenido un día fatal en el trabajo. Todo lo que podía salir mal, sucedió. Todos los que podrían enervarme, están a mi alrededor. Cada uno de los televendedores que tienen un número “800”, me llama por teléfono. Sé que necesito orar para resistir todo éso. Pero, ¿lo hago? Esa es la prueba para saber si tengo o no una actitud de oración. Si para mí es natural pensar y ponerme a orar por ayuda divina, entonces he mantenido mi actitud de oración. He orado sin cesar. Pero si sé que necesito detenerme un momento para orar, pero no tengo ganas de hacerlo o no quiero, entonces tal vez necesite reajustar mi actitud.

Algunas Pautas

Así que, ¿cómo podríamos mantenernos en actitud de oración para seguir las instrucciones que el Señor nos ha dado, de orar sin cesar? He aquí algunas pautas:

1. Pase un tiempo en oración y lectura intencional de la Biblia a primera ora del día. 

2. Ore por otros a través del día.  La oración intercesora es una herramienta poderosa para mantener una actitud de oración fresca. Tener una simple lista de nombres le hará recordar diariamente orar por alguien cada vez que tenga un momento para hacerlo.

3. Esté consciente de las cosas por las cuales estar agradecido a través del día, y diga brevemente: “Gracias, Dios.” Y recuerde que los problemas a menudo son bendiciones disfrazadas. Agradézcale al Señor también por ellos.

4. Si se presenta la ocasión, tararee algunos de sus himnos favoritos. Si no tiene la oportunidad de hacerlo en voz alta, medite en las palabras de ese corito.

Orar sin cesar no es una carga, sino una bendición. Una bendición que proviene en forma natural cuando hacemos el esfuerzo intencional de modelar nuestra actitud espiritual.

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Por Gwen Simmons. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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