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Un Sorbo de Realidad
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Fotografía: Scott Maxwell
Si usted ha sido ofendido alguna vez por alguien de su iglesia o conoce a alguien que ha sido herido en sus sentimientos por otro cristiano, esta historia es para usted. Ahora que tengo la atención de todos, empezaré.

Años atrás tuve un aneurisma cerebral y debieron operarme.  Fui bendecida de haber sobrevivido a un gran sangramiento y también por tener a mi lado a un excelente cirujano. Pero hubo días en que me costaba recordar lo afortunada que fui debido a que la recuperación fue una larga, difícil y humillante experiencia. Una vez que pude andar sola nuevamente, me propuse alimentarme y beber por mí misma durante el Día de Acción de Gracias.

Los temblores y mis habilidades motrices dañadas complicaban el alimentarme por mí misma y la parálisis del lado izquierdo de mi cara hacía bastante desordenada mi forma de beber. De algún modo, siempre lograba escaparse un poco de líquido por la comisura de mis labios. Podría haberlo hecho sin problemas utilizando un sorbete, pero yo quería volver a beber desde un vaso.  Día a día trataba de hacerlo, terminando con el líquido siendo absorbido por mi blusa.

Recuerdo claramente estar sentada junto a mi familia durante la cena del Día de Acción de Gracias, deseando disfrutar de aquella ocasión. Lamentablemente, no podía beber de mi copa todavía, y no podía soportar la luz ni el ruido. Frustrada y desalentada, me fui al rincón oscuro de un cuarto. ¿Me daría por vencida? No. Perseveré y finalmente pude beber de un vaso de vidrio y fijarme metas más altas.

Me di Cuenta de la Verdad

No fue hasta algunos años después cuando reflexionando sobre mi recuperación me di cuenta de la verdad. Había luchado por aprender nuevamente a beber desde un vaso o copa de vidrio, cuando podría haber utilizado un sorbete y no habría cambiado en nada mi calidad de vida. Pero cuando experimenté frustraciones y desilusiones con algunos cristianos de mi iglesia, dejé caer mis brazos y me alejé.

No sé de los desafíos o metas de otras personas, pero todos los tenemos. Algunas personas siempre están a dieta, levantan pesas; otras pasan un tiempo considerable arreglándose el cabello, etc.; todas ellas esforzándose por lograr un resultado físico fugaz. ¿Por qué estamos dispuestos a trabajar por cuestiones físicas cuando sabemos que los resultados son temporales? ¿Por qué cuando tiene que ver con las cosas espirituales de resultados eternos, queremos renunciar al chocar con desafíos o desmotivaciones?

Cuando enfrenté honestamente estas preguntas, mi perspectiva cambió y tuve un sorbo de realidad más profundo.

“Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenmos por delante” (Hebreos12:1).

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Por Donice Palmer. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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