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Cuando Dios dice “No”
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Fotografía: George Bebawi
Justo la semana pasada en la clase de la Escuela Sabática de adultos, comenzamos a leer un libro acerca de los sueños rotos. Yo había experimentado sus implicaciones en mi propia vida.  Después de más de 12 años tratando de encontrar un camino en pos de mi segunda profesión, había sido aceptada dentro de un grupo de cristianos profesionales ubicados en una comunidad muy atractiva. La invitación a unirme a ellos parecía un sueño hecho realidad, excepto cuando leí “la letra pequeña” de los acuerdos. La revisión legal que se hizo recomendaba que no aceptara ese trabajo. Pediría que lo negociáramos, pero no esperé que el resultado fallara a mi favor. Pasé varios días compadeciéndome y preguntándome por qué no podía trabajar como una profesional en el área de AD/HD (Déficit e Hiperactividad Atencional). Nuevamente, pregunté: “¿Qué quieres de mí, Señor?”

Así que mientras dirigía nuestro estudio bíblico en mi clase de la Escuela Sabática, me sentí muy consciente de mi existencia y de las preciosas vidas que me rodean. Representan el abandono, la traición, el divorcio, el abuso infantil y conyugal, la desilusión, la muerte, la lucha por tener una profesión, la crianza problemática, los padres ancianos, los problemas personales de salud, etc. Ciertamente, no estoy sola en la percepción que tengo de Dios cuando dice “no” a nuesros sueños, peticiones y oraciones.

Uno de nuestros miembros, y alguien que conoce muy bien el significado del dolor, comentó, finalmente: “He llegado a comprender que cuando Dios dice ‘no’ lo que realmente quiere decir es ‘RECONOZCA’”. Todos hemos saboreado la sabiduría de aquella sencilla revelación. Ella cambiaría para siempre la comprensión que ahora tengo de Dios en mi vida.

Reconocer –vs– No

Reconocer –vs– No, tal vez sea como un botón de pausa espiritual para mi vida, aunque a veces es un DETÉNGASE bastante claro. Jesús parece estar diciéndonos: “Hay algo más que deseo que usted comprenda. Las cosas no son como aparentan ser. Yo tengo algo mejor en mente. Deseo que tome el tiempo para RECONOCER y confiar en mí”. Desde luego, recuerdo aquello de, “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios,” (Salmo 46:10). Tal vez he tratado frenéticamente de descubrir las cosas por mí misma. La Biblia a menudo utiliza el RECONOCER como una experiencia intensamente íntima.

Apriete el botón de pausa y considere la posición de estos versículos del Nuevo Testamento:

¿Hablo de lo que conozco? Juan 3:11.
¿Conozco la verdad? Juan 8:31, 32.
¿Reconozco la voz de mi pastor, o estoy siguiendo a un impostor? Juan 10:4, 14.
¿Necesito una comprensión mayor para entender que nada bueno habita en mí? Romanos 7:18.
¿Necesito comprender que en todas las cosas Dios obra para que lo bueno acampe alrededor de los que lo aman?  Romanos 8:28.
¿He resuelto conocer solamente a Jesucristo y de éste crucificado? 1 Corintios 2:2.
¿Sé que mi cuerpo es miembro de Cristo mismo? I Corintios 6:15,19.
¿Conozco a Cristo y el poder de Su resurrección? Filipenses 3:8,10.
¿Sé en quién he creído? 2 Timoteo 1:12.
¿Sé que he pasado de muerte a vida? ¿Conozco el amor? Juan 17:3; 1 Juan 3:14,16; 5:2.

Existe Alguien mucho más importante que un “no”. “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y potencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 Pedro 1:3).

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Por Karen Spruill, M.A. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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