Home > Archives > La Familia es lo Primero >
.
Diversión Enlatada
.
Fotografía: Dreamstime
Si usted es un policía que trabajaba donde yo vivía en 1990, por favor desista inmediatamente de leer este artículo. O, si es un joven impresionable que llevaría a cabo las ideas encontradas en este artículo, se aplica lo mismo para usted. Proverbios 12:13 nos advierte que: “En el pecado de sus labios se enreda el malvado, pero el justo sale del aprieto.” Ay, cómo hubiera deseado que esas palabras hubiesen encontrado un terreno fértil en mi mente cuando yo era un adolescente descuidado y despreocupado, con mucho dinero en los bolsillos y bastante tiempo libre para gastarlo a mi manera.

La conducta que presentaré, no podría caer en la categoría de malévola e, incluso, puede ser hasta divertida para muchos, incluyéndome yo. Mi disposición y ansiedad por tomar parte en esas actividades, es lo perturbador. Es la misma ansiedad que casi me inspira ¡a seguir un punto de vista calvinista acerca de la naturaleza humana!

Por un período que duró unos pocos meses durante un hermoso verano, mis amigos y yo descubrimos una travesura que nos pareció irresistiblemente divertida.  Bueno, no nos resistimos a ella realmente. Sólo sentíamos un entusiasmo auténtico acerca de lo que sería una broma impresionante. Todo comenzó en una inocente tienda de abarrotes. Nos íbamos al pasillo de las sodas y tomábamos los dos paquetes más grandes de gaseosas que pudiéramos encontrar. El asunto probablemente parecía algo inofensivo para las cajeras, puesto que no había nada de sospechoso en un grupo de jóvenes adolescentes comprando sodas en un caluroso día de verano. Esa era la parte hermosa de nuestro infame accionar. Si ellas hubieran sabido cómo planeábamos utilizar aquellos refrescos, estoy seguro de que se habrían preguntado a dónde iría a parar nuestra sociedad.

Granadas de Latas de Soda

Entonces entrábamos en el vehículo, generalmente el carro prestado de uno de nuestros padres y emprendíamos nuestra aventura más densa. Luego de haber bebido parte de la cafeína y azúcar de las latas de soda, comenzábamos a agitar el resto de líquido que quedaba en ellas.  Continuábamos haciéndolo hasta que las latas de soda comenzaban a deformarse con aquel líquido explosivo. Quienquiera que estuviera guiando el carro, conducía hasta encontrar una ruta con muchas señalizaciones, acelerando a velocidades peligrosísimas. Mientras el vehículo se precipitaba calle abajo, las cabezas y los torsos de un grupo de adolescentes se asomaban por las ventanas abiertas, con granadas de latas de soda en sus manos. Nos echábamos hacia atrás y lanzábamos el explosivo directo hacia algún letrero mientras conducíamos el carro a gran velocidad.  El tiempo en que debíamos hacerlo era complicado, pero el costo de ver  volar la espuma por el aire y un letrero que atraería cada partícula de polvo durante los próximos dos años, era suficiente para hacernos delirar.

La ganga de lanzadores de soda estropeó muchas señalizaciones aquel verano y seguramente fueron incontables las pobres almas que no pudieron leer los letreros de aquella hermosa ciudad. Mirando hacia atrás, el espectáculo de aquellos jóvenes salvajes que lanzaban restos de soda a los letreros era una escena bastante lastimosa, pero también muy divertida. Pero el entusiasmo de ser tan destructivos, todavía me perturba. La experiencia más grande que vivimos aquel verano fue, sin duda, una falsa sensación de poderío.  Después, cuando nuestro acto de vandalismo terminaba, nuestro entusiasmo desaparecía, y pasábamos a realizar otros más que incluían eructos, gruñidos y codazos en las costillas.

Desde entonces he dado con el remedio para esa propensión a realizar bromas injustificadas. Y la sensación de poderío que recibo de ese remedio, perdurará toda la vida, siendo totalmente satisfactoria. “El temor del Señor es puro: permanece para siempre. Las sentencias del Señor son verdaderas: todas ellas son justas. Son más deseables que el oro, más que mucho oro refinado; son más dulces que la miel, la miel que destila del panal. Por ellas queda advertido tu siervo; quien las obedece recibe una gran recompensa” (Salmo 19:9-11).

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a  Lea los comentarios de nuestros lectores
______________________________

Por Garrett Gladden. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.