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Etapa Maternal
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Foto: Heleen Davies
“¡Crecen tan rápido!”

No puedo contar las veces que escuché esa frase cuando mis gemelos eran pequeños. “¡No puede ser verdad!”, me dije. Había días en que no podía ver más que pañales, montones de ropa sucia y sentirme en constante  supervisión. Los juguetes dispersos por el suelo eran algo que parecía interminable. El esfuerzo requería entrenar a aquellas manos pequeñitas para que los recogieran. Decir que cuidar a niños pequeños puede ser fatigante, seguramente es una gran subestimación.

Trabajé fuera de casa hasta el momento en que mis hijos nacieron y, odio admitirlo, muchas veces anhelé el orden y la paz de una oficina. Me encantaba levantarme y salir temprano de casa, vestirme para el trabajo y pasar mis días interactuando con otras personas. A pesar de adorar a mis hijos y de estar agradecida de haber podido quedarme con ellos en casa, me frustraba permanecer constantemente en el hogar.

Mientras me encontraba en medio de mis frustraciones, una amiga, la cual es una artista consumada y cuyo talento está demostrado a través de las pinturas que adornan las paredes de su hogar y que, además, le encanta jugar golf, me confesó que no había echo esas pinturas hasta que sus hijos dejaron el hogar. “¡Ay, ay, ay!”, pensé; “realmente existe vida después del entrenamiento que le doy a mi bebito para que deje los pañales!”

Recuerdos Más Preciados

Me hizo pensar y darme cuenta que todas las frustraciones que sentía eran parte de la etapa maternal. Pasaría demasiado rápido y vendría una nueva. Cada temporada traería consigo desafíos que alcanzar y momentos hermosos para disfrutar. No puedo decir que extrañe aquellos días de pañales, pero las cosas lindas que hacían mis hijos durante esa etapa siempre serán uno de mis recuerdos más preciados.

Han pasado más de catorce años y con ellos diferentes etapas de mi vida como madre. Con el paso de los años me agrada cada vez más estar en casa con mis hijos. Claro que todavía hay días en que el cuarto de baño llega a ser mi lugar de retiro (¡ustedes, mamás, saben a lo que me refiero!) cuando anhelo momentos de paz y de quietud, libres de responsabilidades que tengan que ver con comidas, con ropa sucia, con el aseo y cuando la tarea de inculcar valores divinos pesan en mi corazón. Pero hay otros días en que me encuentro llorando, pensando en el momento en que mis hijos dejarán el hogar y que parece estar tan cercano. “¿Cómo han podido pasar tan rápido estos años?”, me pregunto.

Al anticipar la llegada de otra etapa más en mi vida, en vez de lamentarlo, trato de recordarme a mí misma que debo disfrutar la etapa en que estoy; los momentos en familia que atesoro, la alegría de ver a mis hijos crecer y convertirse en los adultos que Dios quiere que sean. Y sé que cuando lleguen nuevas etapas, habrá desafíos que me harán crecer y convertirme en otro tipo de madre; pero junto a esos desafíos habrá nuevas y maravillosas experiencias con las cuales siempre me gozaré.

¡Disfrute la etapa en la que se encuentra hoy!

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Por Leslie Olin. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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