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Ser Bendecida
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Fotografía: Ron Chapple
El trabajo de mi esposo lo mantiene viajando periódicamente; a veces, por varias semanas seguidas. Como imaginará, el cuidar sola de la casa y de nuestros hijos preescolares tiende a desgastarme. Reconozco que les impongo castigos más a menudo de lo que debiera y que me irrito ante los menores incidentes.

El otro día me di cuenta que no estaba comportándome como la madre que deseaba ser. Empecé a pensar en cómo me recordarían mis hijos algún día. ¿Recordarían a una madre feliz y amorosa, o sólo quejas, rezongos y gritos?  ¿Verían mentalmente un rostro feliz y pacífico, o sólo una mueca de fastidio?

Proverbios 31 describe los asombrosos rasgos de una mujer santa, y el versículo 28 dice que “sus hijos se levantan y la bendicen”. De acuerdo al diccionario Larousse, la palabra “bendecir”  significa alabar, ensalzar o mostrar alegría o agradecimiento. La nota a pie de página de mi Biblia de estudio describe “bendita” o “bendecida” a “alguien que disfruta de circunstancias felices irradiando gozo a los demás”. Por lo tanto, por definición, una mujer bendecida es una mujer feliz, satisfecha y agradecida. Disfruta de los momentos felices y mira el lado positivo de la vida. Al hacer eso, irradia alegría a todos los demás.

Irradiar Emociones en vez de Gozo

¡Tal vez haya alguna razón por la cual mis hijos no se pelean por llamarme bendecida!  No siempre soy una personificación de tal definición. Con demasiada frecuencia irradio emociones en vez de gozo.

Sé que no siempre me siento como alguien bendecido.  Los problemas y desafíos son una realidad en esta vida. Pero aún así, a pesar de lo bueno y de lo malo, los ideales de Dios permanecen: una bendición que incluso mis hijos reconocen y veneran. Pero no puedo hacerlo sola. Aunque mi Biblia dice que esté gozosa y agradecida en todo momento, también me recuerda que debo orar en todo momento (1 Tesalonicenses 5:16-18). Me recuerda que debo estar contenta a pesar de las circunstancias, y que puedo lograr todo lo que emprenda por el poder de Cristo (Filipenses 4:11-13).

Me siento tan agradecida al saber que Dios no me deja en el aire. Cuando las presiones de la vida me cercan, si tomo tiempo para orar y depender del poder de Dios, podré irradiar gozo y alegría a pesar de las circunstancias. Mirando siempre hacia arriba (en vez de fijarme en los problemas de la vida), podré alcanzar una felicidad interior verdadera que hará que mis hijos se levanten y me bendigan.

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Por Hannah Henry. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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