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Cosas Inesperadas
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Fotografía: Dreamstime
Todos anhelamos tener hijos sanos. La mayoría de los embarazos se desarrollan sin muchas complicaciones. Aunque ocurran complicaciones, la medicina Occidental proporciona el tratamiento adecuado para las mujeres que presentan cualquier complicación relacionada con su embarazo. Lo triste es que con todas las intervenciones médicas que existen, los padres pueden experimentar abortos, nacimientos del feto ya muerto, muerte del feto al nacer o el nacimiento de bebitos con malformidades.

Durante el embarazo, lo desconocido acerca de los bebitos, alienta a los padres en la espera soñando en cómo será su hijito. A menudo los padres tienen una idea o retrato mental de un niño perfecto. Este puede incluir el sexo del niño, sus habilidades u otras características importantes para los padres. Desgraciadamente, durante el nacimiento, los padres pueden enfrentarse a la inesperada realidad de un bebé que no concuerda con lo que ellos esperaban.

Cuando los padres pierden a su hijo al nacer, o cuando la madre da a luz a un niño con malformidades, pueden experimentar un ciclo de dolor y pérdida. No se trata tanto de la severidad de su condición como del luto de aquel niño que ellos imaginaban que tendrían. Inconscientemente, la mente de los padres reconoce la muerte de aquel niño anhelado y eso los lleva a experimentar un ciclo de dolor como el siguiente:

Impacto y Pánico—La primera etapa es de incredulidad y desorientación. Generalmente, los padres responden de la misma forma en que reaccionan frente al pánico –se retraen, comienzan a comer, se ponen histéricos y hablan más de lo normal.

Búsqueda—Después del primer impacto, los padres empiezan una búsqueda esperanzadora en cuando al recién nacido. Eso puede ser la negación del hecho, la búsqueda de un nuevo diagnóstico o se culpan a sí mismos.

Experimentando el Vacío—A menudo, esta es una etapa de emociones fuertes mientras los padres se dan cuenta que lo que el bebito tiene, no “puede arreglarse” y comienzan a enfrentar la realidad de su discapacidad. En ese momento los padres se preguntan por qué esa desgracia tuvo que sucederle a ellos. Ira, culpa, depresión y rabia son algunas de las emociones que comenzarán a sentir en este momento.

Recuperación—Durante esta etapa, los padres sienten emociones intensas y comienzan a resolverlas en forma positiva. Él o ella integran al niño anhelado con el verdadero, viendo los recursos con que cuenta el niño y su discapacidad. Los valores, las metas y la vida familiar son reorganizados para incluir en ellos al niño. Comienzan a amar al niño por lo que realmente es.

Estabilidad—En esta etapa los padres alcanzan un estado relativamente estable. Él o ella ha descubierto mecanismos internos y externos que le ayudarán a salir adelante con cada nueva valla u obstáculo con que se encuentre. Los padres se dan cuenta que su hijo tal vez nunca logre recuperarse. El ciclo de dolor puede y comienza de nuevo cuando recuerdan que su niño es un discapacitado o tiene alguna malformación.

Las cosas inesperadas son simplemente éso –algo que no anticipamos. Si usted es un padre en espera del nacimiento de su bebé, considere en su lista un “¿y qué tal si…?” Anticipar el gozo sabiendo que a veces el embarazo y el alumbramiento no calza con nuestros anhelos, es un paso esencial y necesario para convertirse en un verdadero padre.

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Por Susan Murray. Reimpreso con el permiso de Lake Union Herald, Octubre 2007. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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