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La Lista de Dios
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Fotografía: Steve Woods
Mientras guiaba , me preguntaba con qué me encontraría al volver.  Al salir de mi hogar, les había pedido a mis hijos que realizaran algunas labores. Experiencias pasadas me habían mostrado que al regresar encontraría todo limpio y ordenado.  En otras ocasiones, algunas distracciones habían impedido que mis hijos terminaran sus tareas. Luego me pregunté cuál era la diferencia. A veces dejaba una lista de cosas por hacer sobre el mostrador. Generalmente, aquellas sugerencias vagas no producían los resultados deseados. Mientras que dejándoles una lista escrita los ayudaba a enfocarse en las cosas que necesitaban hacer.

Al observar la maravillosa herramienta que era una simple lista para mis hijos, me dí cuenta que yo no soy tan diferente a ellos. Cuando confecciono una lista de cosas que necesito realizar es mucho más probable que las haga que si tengo una vaga idea de lo que espero lograr.

De ahí que haya comenzado a pensar en otras listas en mi vida, como la tan a menudo tergiversada lista de Dios –los Diez Mandamientos. Reflexionando en ello, me dí cuenta que al igual que mis listas, la lista de Dios es una herramienta también.

Un Tutor

Pablo dice que la lista de Dios es un tutor que me lleva a Cristo –ante Él veo mi total inutilidad al tratar de cumplir con ella para ganar el favor de Dios (Gálatas 3:24). Me mantiene enfocada en mi necesidad de un Salvador. Santiago compara la lista de Dios con un espejo (Santiago 1:22-25). Cuando la observo, descubro áreas de mi vida que no reflejan bien a Dios. Ella se convierte en una herramienta que me mantiene enfocada, que me ayuda a no distraerme con tentaciones e ideas acerca de lo que el mundo me puede ofrecer. Esa lista es lo suficientemente específica como para no tener que adivinar la clase de estilo de vida que me brindará felicidad. Lo único que tengo que hacer es consultarla.

Mi perspectiva de la lista de Dios puede distorcionarse, como pasa a veces con las listas que yo confecciono. A veces no logro ver todo el panorama al esforzarme por realizar las tareas de mi propia lista –mi paz y la felicidad de mi familia. Mi lista puede convertirse en una carga que destruya mi paz cuando la saco del contexto apropiado. Mis listas pueden hacer que mi familia se apresure en realizar las cosas que yo les pido al insistir gruñonamente que las lleven a cabo.

Del mismo modo, si veo la lista de Dios como cosas que necesitan ser hechas para entrar al cielo, se convierte en una fatigosa carga que me quita el gozo que Dios desea para mi vida.  Eventualmente, esto tiende a quitar en otros la misma alegría al tratar que mi lista tome demasiada importancia.

Estoy agradecida porque la lista de Dios me ayuda a permanecer enfocada en Él y en Su ideal para mi vida, ¡mientras espero Su venida!

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Por Leslie Olin. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


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