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Fe y Provisión
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Fotografía: Salvador Ceja
Me encanta la percepción retrospectiva. Me permite sacar conclusiones rápidamente con respecto a los errores de ciertos personajes de la Biblia. Desde mi posición ventajosa, puedo ver claramente el error y las elecciones que debieron realizar. Pero mientras más experimento la vida, debo admitir que quizás yo haya reaccionado de la misma forma, siendo que mis errores son similares a aquellos que critico en forma apresurada.

Este proceso crítico dio paso a que lo entendiera al estudiar recientemente Mateo 14 y 15.  En estos capítulos, Mateo cuenta acerca de cuando Jesús alimenta milagrosamente a dos grupos gigantescos de personas. Primero, a 5.000, y está registrado en Mateo 14:13-21 y, luego, a 4.000 personas, y puede leerlo en Mateo 15:29-39. En ambos casos encontramos a Jesús ministrando a las multitudes en áreas remotas, donde el alimento no era fácilmente accessible para aquellos estómagos vacíos.

En el primer incidente, los discípulos notan lo tarde que es y la lejana ubicación donde se encuentran, y sugieren que Jesús despida a las personas para que les dé tiempo de conseguir alimento para la cena. Jesús les responde que alimenten a la multitud. Podemos comprender que ellos se desconcierten sobre cómo alimentar a 5.000 hombres (más las mujeres y los niños), con el exiguo almuerzo de un niño. Jesús toma los cinco panes y los dos peces, le pide a la multitud que se siente, bendice el alimento, parte el pan y les va entregando a los discípulos las porciones milagrosamente multiplicadas para que las distribuyan entre todos los presentes. Una vez que todos comen y quedan satisfechos, los discípulos reúnen 12 canastas llenas de sobras. ¿Quién podría olvidarse de un acto tan impresionante?

¿Dónde está Su Fe?

No estoy segura de cuánto tiempo pasó entre Mateo 14:21 y Mateo 15:29, pero no podría haber sido mucho, no como para que los discípulos olvidaran la provisión que Jesús había hecho cuando millares de personas necesitaban de alimento. Y allí están de nuevo, en la falda de otra lejana montaña, con una multitud diferente (esta vez, en su mayoría gentiles), pero bajo circunstancias sorprendentemente semejantes. Luego de haber estado sanando y adoctrinando a 4.000 hombres (más las mujeres y los niños), Jesús manifiesta a los discípulos su preocupación por aquellas personas hambrientas cuando vayan de regreso a sus hogares. Visiblemente sorprendidos, los discípulos le contestan: “¿Dónde podríamos conseguir en este lugar desplobado suficiente pan para dar de comer a toda esta multutud?” (Mateo 15:33). ¿Dónde quedó la fe de ellos en las habilidades de Jesús? (Aunque hubiera sido para un grupo de gentiles y no de judíos). Para acortar la historia, Jesús logró satisfacer al gentío con siete panes y un pescado pequeño, quedando al final siete canastas llenas de sobras.

Antes de juzgar con dureza a los doce discípulos de Jesús relativamente nuevos, recuerdo con pesar la infidelidad de mi propia experiencia personal.  Dios ciertamente ha provisto por mí en muchas ocasiones; sin embargo, cuando surge un obstáculo aparentemente insuperable, ¿por qué sigo dudando? La provisión de Dios es segura. Sólo tengo que creer.

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Por Hannah Henry. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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