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Relacionándose
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Fotografía: Gözde Otman
Las personas que se esfuerzan por relacionarse con los demás son quienes poseen el don de alentar. Un corazón unido a un alma gemela a menudo puede hacer la diferencia entre los éxitos y los fracasos de la vida no sólo en las relaciones personales, sino también en nuestro trabajo diario. Relacionarse con los demás también puede llegar a ser un bálsamo para el corazón y que todos necesitamos en la vida.

Aquellos que permanecen relacionados con quienes los rodean son automáticamente personas que alientan y guían a los demás, nos demos cuenta o no. Irma y yo somos un ejemplo de cómo el relacionarnos hizo una diferencia en nuestras vidas.

Nos conocimos cuando las dos vivíamos en California (he parecido una gitana viviendo en cinco estados, pero ha sido una vida maravillosa para una escritora como yo). Africoamericana, madre divorciada y recién bautizada en la iglesia Adventista del Séptimo Día, mi amiga tuvo que enfrentar situaciones difíciles al buscar trabajo. Percibí que Irma poseía alma de poeta y la tomé bajo mis alas como compañera escritora.

Durante los años en que nos conocimos, atravesó por problemas parecidos a los de Job. Sin embargo su actitud era la de Cristo. Al alentarla a convertirse en escritora y llegar a que le publicaran su trabajo, su compromiso con Cristo se robusteció, me mantuvo a flote en momentos de desesperación que ni ella llegó a enterarse. Su fe reforzó la mía.

Me Mantuvo en el Camino

Satanás nunca la doblegó durante los grandes dolores de su vida. Por el contrario, siempre esparció alegría a su alrededor, como el aroma dulzón que un leño ardiendo despide desde una chimenea. Su amor por Jesús es digno de observar y de emular. Me ha ayudado a mantenerme firme como cristiana. Ciertamente, sentimos gozo la una por la otra.

Hace poco Irma resumió lo que significa relacionarse con los demás: “Al profundizarse nuestra relación con el paso del tiempo, me hizo cultivar dentro de mí una atmósfera donde me siento segura –lo suficiente como para permitirme compartir mis luchas en forma sincera, sabiendo que al hacerlo, tus oraciones se elevarán al cielo por mí. Este es el verdadero valor, descubrir la necesidad humana más profunda. Me alegro que Dios haya orquestado nuestra amistad, porque Él sabía lo que ambas necesitábamos.”

Esta es la diferencia que experimento en mi vida al mantenerme en contacto con mis amigos:

(1) Mis amigos me motivan a mantener mi vida cristiana.

(2) Mi amigos me animan para que siga alcanzando metas en la vida. (Y eso logra que pueda llevar adelante mis asuntos diarios, incluyendo mi trabajo porque –como resultado– mi actitud es positiva.)

3) Mis amigos oran por mí. Espere, ¿no es eso lo que acabo de compartir con usted y que yo también hago por mis amigos? Así es. Nos convertimos en esos hermosos hilos bordados en la tela del aliento que nos prodigamos mutuamente.

Claro que no siempre es posible ser el amigo camarada con todas las personas que conocemos, pero podemos permitir que sepan que creemos en él o en ella, y que son valiosas para nosotros –logrando que este texto bíblico cobre vida en nosotros:

“Así su confianza en Dios será permanente, y podremos ayudarnos unos a otros gracias a la fuerza de esa confianza que tenemos en Dios” (Romanos 1:11-12).

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Por Betty Kossick. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión BIBLIA EN LENGUAJE SENCILLO © 2000.


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