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Oración Centradora
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Durante el clímax del comunismo en la Unión Soviética, los líderes de ese partido tenían un “rincón rojo” donde pusieron un retrato de Lenin justo en el lugar donde los cristianos solían tener a sus íconos. Atrapado en ese fervor, el periódico soviético Pravda publicó este consejo para los lectores de los años cincuenta:

“Si usted tiene dificultades en su trabajo o duda de sus habilidades, piense en él –en Stalin– y obtendrá la confianza que necesita. Si se siente cansado en el momento en que no debiera estarlo, piense en él –en Stalin– y hará bien su trabajo. Si está buscando la decisión correcta, piense en él –en Stalin– y usted la encontrará.”

Hasta los “Ateos” Oran

¿No se parece aquello a la forma en que muchas personas oran? Simplemente sustituya la palabra “Dios” por “Stalin” y usted tendrá el concepto que muchos decriben como “oración” —un intencional refugio para el descanso, la concentración y la esperanza en alguien más grande que usted que lo ayude a descubrir el centro en medio de los desafíos de la vida.  Aparentemente en aquellos días los soviéticos, aunque ateos, descubrieron formas para “orar”.

¿Qué nos sugiere esto? Que tal vez exista una necesidad humana innata de conectarse con un “poder más alto” para experimentar la vida –para unirse a lo llamado “oración”. Un escritor señaló que la raíz latina de “oración” es precaria —lo que explicaría por qué tendemos a entrar en una actividad “tipo-oración” durante emergencias, crisis o cuando las cosas no van tan bien. Tenemos la necesidad de encontrar nuestro centro, aquel lugar donde todo es bueno y podemos enfrentar la vida con seguridad y confianza –y a menudo la “oración” es una forma de hacerlo, de descubrir aquel lugar, esa conexión con el poder de lo alto llamado Dios.

Entonces, ¿cómo describiría usted su “vida de oración”? ¿Ora, usted? ¿Por qué sí, o por qué no? ¿Qué lo motiva a orar? ¿De qué forma ora para centrar su alma, corazón, mente y cuerpo? ¿Practica, usted, regularmente la oración?  Si no lo hace, ¿qué lo ayudaría a hacerlo?

Cuando Jesús describió a sus discípulos cómo debían orar, introdujo un paradigma radical en cuanto a la oración. La oración que les enseñó (aquella que llamamos “El Padrenuestro”) comienza con estas palabras: “Padre nuestro…” (Lucas 11:2). Jesús deseaba que sus seguidores vieran a Dios como un padre bondadoso y compasivo en quien podían poner toda su confianza. “Padre nuestro …”  ¿De qué forma esa oración realza su vida espiritual y su vida de oración? ¿Por qué no centrarse en ese retrato de Dios y hundirse en las profundidades de lo seguro? Así como lo describió Jesús: “Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!” (Mateo 7:11). Trate de centrar su corazón en ese paradigma cada vez que ore y vea lo que sucede.

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Por Greg Nelson. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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