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Desafinados
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Fotografía: Studiomill
Recientemente, mi hijo, su amigo y yo tocamos un medley musical durante un programa de talentos de la iglesia. Viendo que no había conquistadores presentes, tampoco esperábamos que hubiera nadie para firmar contrato con nosotros a la salida. Era una tarde de diversión y confraternidad, y eso es precisamente lo que fue. Así que se alcanzó el objetivo.

De todos modos, cuando usted trabaja durante semanas en algo, espera que el producto final tenga que ver con lo que usted ha practicado, ¿no es cierto? Es decir, mi hijo es un guitarrista consumado y, su amigo –que estudia guitarra con él–, habían sonado muy bien durante el ensayo. ¿Yo? Bueno, lo único que tenía que hacer era acompañarlos con algunos sencillos acordes al piano.

Escogimos una mezcla hermosa de canciones de los años cincuenta que reconocería la mayoría de las personas. Probablemente lo habrían hecho si la melodía hubiera sonado reconocible. Así es. Fallamos. ¿Qué sucedió? Mientras tocábamos, me di cuenta que no estábamos sonando bien, pero no podía saber exactamente lo que nos estaba ocurriendo. Jon nos dijo después lo que había sucedido. Aunque había afinado su guitarra antes del programa, una cuerda se soltó, desafinándose. Sólo era una cuerda, ¡pero hizo la gran diferencia! Cada vez que se tocaba esa cuerda en particular, un sonido discordante llenaba el salón. El pobre sufrió durante el resto de nuestro medley, reconociendo cuál era el problema pero, ¿qué podía hacer? La canción ya había comenzado. Para peor, el alumno de Jon y yo fuimos afectados por aquella disonancia inesperada y, por ende, no tocamos como hubiéramos querido. Para nada.

Sólo Una Cuerda

Mientras en casa veíamos el video del programa, nos reímos mientras nuevamente sufríamos por haber sonado en forma tan desarmónica. Era asombroso que aquella misma guitarra que antes había dado acordes tan hermosos y armoniosos, nos había fallado. Sólo una cuerda. Es todo lo que tomó para cambiar una melodía perfecta y convertirla en un desastre musical.

Bueno, era solamente un programa de talentos de la iglesia. Nada grande. Pero me hizo recordar algo que SI es grande. En nuestro caminar espiritual con Jesús hay reglas que aprendemos en el trayecto que hacen que nuestra vida sea más feliz. Por ejemplo, los Diez Mandamientos, los cuales fueron dados por Dios (el Instructor, si usted quiere), para poder equilibrar armónicamente las partes de nuestra vida. Si por la gracia de Jesús repetamos esas reglas y las practicamos fielmente, descubriremos que nos harán estar a tono con Dios. Pero si ignoramos aunque sea una de ellas, comenzaremos a detectar un desacuerdo que no nos permitirá beneficiarnos de la gloria de la ley en su totalidad. Y para hacerlo aún peor, cuando una parte de la ley está fuera de tono, es fácil que las demás partes también suenen desafinadas. Antes de que nos demos cuenta, estaremos tocando una canción completamente distinta. Una canción que Dios no escribió.

El seguir las pautas musicales nos traerá la bendición que el compositor imaginó al crearla. Seguir la ley completa de la Biblia nos traerá la bendición que Dios intentó darnos cuando la creó. Qué maravillosa música nos aguarda si nos mantenemos cuidadosamente afinados y cumpliendo las reglas de la armonía de Dios.

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


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