Home > Archives > La Biblia Dice >
.
De Pesca
.
Fotografía: Dominic Morel
No soy una persona que le guste la pesca. Aunque crecí en el campo y me gustaba sentarme a orillas de un riachuelo mirando a los pescadores vivir diariamente bajo la superficie, nunca tuve deseos de irme de pesca. Me contentaba con verlos, solamente.

Es diferente ser pescadores de hombres. Me interesa mucho la vida de los demás y no me contento solamente con verlos pasar. No deseo observarlos nadar alrededor de sus problemas diarios sin poder surgir a la superficie. ¡Deseo atraparlos y ayudarlos! Y, honestamente, cuando me encuentro bajo agua, nadando en círculos, ¡me encantaría que alguien viniera y me sacara de allí!

Entonces, ¿cómo podemos llegar a ser pescadores de hombres? Bueno, Mateo nos cuenta de una vez en que Jesús caminaba cerca del Mar de Galilea y vio a Simón y a Andrés que lanzaban sus redes al agua. Sabiendo que esos hombres eran expertos en pesca, dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres” (Mateo 4:19). En otra ocasión, Jesús les dijo a unos pescadores que tenían problemas con sus redes, que las lanzaran al agua y cuando lo hicieron sacaron tantos peces que la barca quedó sobrecargada.

Jesús en la Barca

Se me ocurre que la clave del exito de esa pesca fue que Jesús estaba en la barca.  Si tratamos de que las personas conozcan a Jesús por nuestros propios medios, vamos a terminar sacando la red vacía.  Por otro lado, si tenemos a Jesús en la barca nuestras redes se hincharán con la pesca. Tiene sentido, ¿no cree, usted? Pero, ¿cómo podemos estar seguros de que Jesús está en la barca con nosotros? Nuestros métodos de pesca quizás sean un buen indicio. ¿Estamos utilizando redes de compasión, de piedad, de bondad y de oración? ¿Agitamos las aguas con mensajes de la Palabra de Dios? ¿Estamos pidiéndole olas al Espíritu Santo? ¿Estamos listos para cuidar la pesca, o nos emocionaremos brevemente al lanzar la red cuando esta comience a quedar vacía?

El mundo está lleno de personas que anhelan ser “atrapadas” por el amor de Jesús. Si invitamos a Jesús a estar en la barca, acercándonos a Él, estaremos en camino de convertirnos en pescadores de hombres tal como fueron llamados Simón y Andrés. Y, en el proceso, ¡también “pescaremos” algo!

Si desea hacer algún comentario sobre este artículo, diríjase a
______________________________

Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


SiteMap. Powered by SimpleUpdates.com © 2002-2016. User Login / Customize.