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¿Tristeza Gozosa?
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Fotografia: Stock.xchng
Si le preguntara a usted si alguna vez se ha sentido triste, estoy segura que aunque no pueda escucharlo su respuesta sería: “¡Por supuesto que sí!” Y si le preguntara si ha sentido felicidad, podría asegurar que recibiría la misma respuesta. Pero he aquí la pregunta de hoy. ¿Ha experimentado alguna vez, tristeza y felicidad al mismo tiempo? 

La idea de experimentar felicidad y tristeza al mismo tiempo no es natural, piensa uno al comienzo. Después de todo, la tristeza es un sentimiento profundo de dolor y la felicidad es un gran sentimiento de bienestar. No parece que los dos puedan cohabitar bien dentro del alma humana. Y, para muchas personas, no pueden.  Pero para aquel que se deleita en su andar con Jesús, este fenómeno no es nada ajeno.

Para asimilar esto debemos entender que la felicidad y el gozo no son la misma cosa. La felicidad depende de las circunstancias. El gozo es un don de Dios. Por lo tanto, si las circunstancias de la vida nos acarrean tragedia, pena desilusión y tristeza, es muy probable que experimentemos un período de pena y de desdicha, lo que es muy natural. Pero si somos sabios, pasaremos ese tiempo más cerca de Dios en oración, alabanza y leyendo su Palabra.

Fuerza Sobrenatural

Eso no siempre es fácil de hacer. De hecho, puede parecer casi imposible que durante aquel esfuerzo emocional se tenga suficiente energía como para abrir la Biblia y orar en soledad. Y, ¿qué hay de la alabanza? ¿Cómo funciona? ¿Cómo una persona que está envuelta por los espirales profundos de la depresión, desee alabar a Dios? La verdad es que no podemos. No, por nosotros mismos. Necesitamos fuerza sobrenatural para cantar himnos mientras pasamos por una pena. Pero las buenas noticias son que si damos ese primer paso piediéndole a Jesús que se una a nuestro dolor, estaremos en Sus manos y el gozo estará en camino.

Note que dije gozo, no felicidad. El gozo es un don de Dios. Es elevar nuestro espíritu. Es una canción para el alma. Gozo es el ADN de Dios en nosotros, un ingrediente sobrenatural que nos conecta con la esperanza y con la seguridad en nuestro Padre, no importa lo infelices que podamos sentirnos. Pero la clave para abrir ese don de gozo y de tristeza, es alabar a Dios y confiar en Jesús, nuestro digno Camarada. Si nos obligamos a dar aquel primer paso cantando alabanzas, o leyendo en voz alta promesas de la Biblia, o vertiendo nuestras lágrimas sobre las manos extendidas y cicatrizadas de Jesús, llegaremos a la formula para obtener aquel gozo sobrenatural.

“Y el Dios de la esperanza os llene de todo gozo y paz en la fe, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Romanos 15:13).

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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