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Suspensión
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Fotografia: Adam Kurzok
La vida siempre es un poquito más alocada durante las fiestas. Pero este año parece lucir peor. Durante las últimas semanas me he encontrado hablando de lo mismo con mis amigos, mis padres y mi esposo. “Creo que estoy haciendo demasiadas cosas. Todo pasa muy rápido. Estoy cansada y siempre me encuentro corriendo de aquí para allá”. Demasiadas cosas. Demasiado rápido. Demasiado frecuente. 

Romanos 8:26, dice: “Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.” Aunque no haya orado por ello específicamente, Dios decidió contestarme de todos modos. 

Recibí una invitación del ejército para presentarme en nuestra base ante el encargado de tráfico debido a dos multas que había recibido desde que nos mudamos a este lugar. Aunque traté de llorar desesperadamente durante la citación, él suspendió mi licencia de conducir durante 30 días. AHÍ sí que lloré. 

Mejor Castigo 

He estado experimentando sentimientos de culpa, de tristeza, de ira y de frustración. Lo gracioso de todo ha sido que me he dado cuenta que ese es un mejor castigo que la multa que generalmente impone la patrulla de carreteras. Es decir, como madre desearía que el castigo tenga que ver con el delito. Cuando mi hijo Jake raya las paredes, el castigo es hacer que las limpie. Aunque odio admitirlo, cuando he cometido faltas de tránsito, lo lógico es que me priven de la habilidad de poder manejar. 

Así que aunque me desagrade el hecho de que hayan suspendido mi licencia de conducir, lo han hecho. Y pienso que ha sucedido porque quizás también necesiten suspenderme de la locura en que gira mi vida. Las festividades siempre serán un poquito alocadas, pero pienso que necesito recordar que la calidad de tiempo que puedo emplear con mi familia y mis amigos es mucho más importante que la cantidad de fiestas, regalos y tarjetas enviadas o recibidas. 

Desde que me suspendieron la licencia de conducir he dedicado más tiempo a mi esposo (mientras nos lleva de lugar en lugar), he pasado más tiempo ejercitándome (mientras camino de un sitio a otro) y he tenido la oportunidad de reevaluar el frenético horario que había creado para mí y para mis niños. He tenido la ocasión de detenerme y reconectarme conmigo misma y con mi familia. 

Mi deseo es que usted pueda tener algunos momentos extra para detenerse durante estas festividades. Y si necesita algún consejo de cómo lograr que le suspendan la licencia de conducir, ¡llámeme! 

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2011 de
GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® .


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