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El Sobre de Dios
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Foto:  Ann-Kathrin Rehse
Alguien me entregó un sobre y me dijo: “Utiliza esto para cubrir los gastos de enseñanza o cualquier otro costo que tus hijos no puedan pagar”. 

Yo era director en una academia y tristemente sabía de las necesidades financieras que muchos padres y estudiantes debían enfrentar. Jim, nuestro administrador financiero, regularmente traía a mí las cuentas de familias que no podían solventar la deuda, pero que se esforzaban demasiado para mantener a sus hijos en la escuela. 

Una madre soltera tenía tres trabajos para pagar los gastos de enseñanza, de hospedaje para su hijo, estudiante de segundo año universitario. Otra familia vendió su camioneta y compró una bicicleta usada y un VW antigüo. “Caminaremos o andaremos en bicicleta durante la mayoría de nuestros trámites,” dijeron, “y cuando lo necesitemos, utilizaremos el VW para los viajes cortos.” 

No todos los padres fueron tan sacrificados como ellos, pero muchos demostraron que el aceite de la viuda todavía alcanzaba. 

El Aceite de la Viuda 

Ese relato, “El Aceite de la Viuda” de 2 Reyes 4:1-7, aún me hace sonreir. Sonaba tan parecida a las historias que mis padres contaban en la oficina del director. Cuando ellos se sentaban al otro lado de la mesita de centro moviendo nerviosamente sus sombreros, tratando de encontrar el difíciI contacto visual, inmediatamente pensaba en la viuda apareciéndosele a Eliseo bajo un árbol para pedirle ayuda económica, de modo de poder mantener a sus hijos fuera de la esclavitud.
 
“Pero el acreedor ha venido para llevarse a dos hijos míos como esclavos.” 

El desconcierto y pánico que experimentábamos reflejaba las palabras de esa madre. 

“Estamos cerca de ser rechazados a menos que paguemos tres meses de alquiler. ¡No puedo pagar éso y también los estudios de mi hijo!” “

¿Nos puede dar un poco más de tiempo? Nos irá mejor cuando nuestra hijita salga de la unidad de cáncer del hospital.” 

Ahí era cuando yo miraba a Jim y preguntaba: “¿Cuál es el balance de nuestra deuda?” Su respuesta siempre era la correcta, como debían ser las buenas respuestas de un administrador. Entonces preguntaba: “¿Tiene algo que pueda dejarnos hoy?” 

Ah, sí. ¡El sobre de Dios! 

No tengo idea cuánto dinero ha ido a parar a ese sobre a través de los años, pero los primeros $5.000 dólares fueron como semillas de un árbol de billetes. Suplíamos las necesidades hasta que sólo quedaba un par de billetes extra. Entonces Dios buscaba a alguien que nos enviara un cheque, nos dejara un puñado de billetes de $100 dólares, nos diera el monto de $500.00 dólares de crédito en Safeway o supliera cualquiera necesidad que tuviéramos. La mayor cantidad de dinero que acumulamos fue de $157.000 dólares. ¿La menor? Un billete de $2.00 dólares. 

Cualquiera haya sido la necesidad, “aquel sobre” siempre ha tenido dentro un poco más de lo necesario. 

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Por Dick Duerksen. Reimpreso con el permiso de Lake Union Herald, junio 2007. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión REINA-VALERA © 1995.


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