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Cálmense y Reconozcan
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Fotografia: Stock.xchng
La tecnología ha cambiado nuestras vidas dramáticamente en el último siglo. Personalmente, no puedo imaginar volver a aquellos días en que se leía a la luz de una vela, se viajaba a caballo y calesita y no existía el agua potable. Aunque últimamente he estado pensando mucho acerca de la forma sutil en que la tecnología nos ha robado algunos elementos esenciales de nuestro vivir. 

Mientras manejaba por la carretera recientemente, recordé haber leído acerca de cuán asustados estaban los pasajeros del primer tren al ir más rápido de lo que jamás habían soñado. En la actualidad queremos viajar en trenes mucho más veloces que aquéllos. Y me pregunto, ¿qué es lo que me estoy perdiendo apresurándome en la carretera? El caballo y la calesita quizás eran lentos, pero la opotunidad que brindaban de observar y apreciar las maravillas y bellezas de la creación de Dios se pierden hoy en mis viajes apresurados. 

No hace mucho me puse a pensar que la música no siempre estuvo al alcance de nuestra mano como ahora. Sin reproductores de discos compactos, de MP3 y de la radio, la gente creaba su propia música y a menudo interactuaban con la familia y los amigos cantando y jugando juntos. Ahora, con demasiada frecuencia los auriculares parecen estar conectados permanentemente a las orejas de los jóvenes, desvaneciéndolos en su propio mundo. En el pasado, la música se enfocaba en una herencia rica de canciones generacionales y del placer de disfrutarlas en compañía. La música hoy en día está enfocada mayormente en los artistas famosos y en sus vidas. 

¿Sin mi Computadora? 

No puedo imaginar estar sin mi computadora, pero la realidad es que cuando se utiliza como entretenimiento, la computadora se convierte en un asunto personal. Lo repito, es muy fácil desaparecer en un mundo lejano al que nos rodea cuando intentamos pasar la mayoría de nuestro tiempo libre chateando por internet o entreteniéndonos con vídeojuegos, videos, etc. 

Mientras crecía nuestro teléfono era parte de una línea compartida. Había momentos en que teníamos que esperar para hacer o recibir una llamada porque alguien estaba ocupando la línea telefónica. Hoy, con los teléfonos celulares, nos ponemos impacientes cuando no podemos conectarnos inmediatamente con alguien. Nuestra disponibilidad frecuentemente llega a ser otra distracción más que llena nuestros momentos diarios. 

¿Es posible que estemos perdiendo la habilidad de sentarnos y tranquilizarnos para contemplar y para conectarnos con quienes nos rodean? A veces nos sentimos inmersos en la cultura popular y no tenemos tiempo ni momentos de silencio para considerar las implicaciones de los cambios que están ocurriendo a nuestro alrededor o lo que Dios piensa acerca de ello. Nos sentimos solitarios, pero sin paz. 

En el Antigüo Testamento Elías descubrió a Dios a través de un suave murmullo (I Reyes 19:12). David, dijo: “Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. . .” (Salmos 46:10). Estoy convencida de que la tecnología a menudo nos roba los bienes preciosos de la calma y del vínculo. Y pareciera que es sólo a través de la voz de Dios que podemos conectarnos sinceramente con Él. Al desconectarnos de todas las distracciones que nos rodean, también podremos vincularnos con los demás. 

Así que mientras disfruto de todas las conveniencias maravillosas que la tecnología trae a mi vida, quisiera ser más cuidadosa para poder escuchar aquel “suave murmullo”. Al igual que Samuel, yo quiero oír el llamado de Dios y responder: “Habla, que tu siervo escucha” (1 Samuel 3:10). 

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Por Leslie Olin. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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