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¿Gran Problema? ¡Gran Dios!
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Foto:  Veronica Moore
No hace mucho descubrí un cartel que decía lo siguiente: “No le diré a Dios cuán grande es mi problema. Le diré a mi problema cuán grande es Dios”. ¡Qué gran frase para recordar! ¿Ha tenido usted algún problema recientemente? Casi puedo escucharlo decir: “¿Que si he tenido algún problema recientemente? ¡Está bromeando!” Les pasa a todos, no sé si a usted, pero para mí parecen estar llegando con más frecuencia y más intensidad últimamente. De hecho, cuando un dilema se presenta el otro ya está esperando a la vuelta de la esquina. ¿Le ha sucedido a usted? Los problemas vienen en todos los tamaños y en todos los tipos. 

Problemas familiares, automovilísticos, matrimoniales, relacionados a la salud, financieros e, incluso, problemas en la iglesia. Pero no importa cuál ni cuán grande sea el problema, la sabiduría de aquel cartel es la respuesta. La Biblia dice: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte a su debido tiempo. Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5: 6, 7). 

Suficientemente Poderoso 

Dios se preocupa por nosotros. Eso es lo que importa ante nuestros problemas. Que Dios se preocupa por nosotros. Lo que se añade a ello es que Dios no sólo nos cuida, sino que es lo suficientemente poderoso como para tomar el control de nuestros problemas. Y es por eso que podemos adoptar la sabiduría de aquel cartel. Podemos acercarnos a Dios no sólo con la descripción de nuestro problema, ¡sino acercarnos a nuestro problema con la descripción de Dios! Depués de todo, Dios todo lo sabe, ¿no es cierto? Él ya sabe cuáles son nuestros problemas. Lo que Él espera es que reconozcamos que el Dios de los cielos es más grande que cualquier problema que tengamos en la tierra. 

Esto tiene que ver con nuestra predisposición, realmente. Tengo que practicar lo suficiente para realizar el cambio en mi mente exigua, pero me anima el hecho de decirle a mis problemas cuán grande es Dios. Así que cuando comenzamos a sentirnos consumidos por un problema u otro, dejemos que su influencia sea anulada imaginando la “grandeza” de Dios y dejando todo en sus manos. 

Y nos asombraremos, sin duda, de cuán intimidantes pueden llegar a ser nuestros problemas ante la presencia del único Mediador de Conflictos. 

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Por Gwen Simmons. Derechos © 2008 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


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