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La Importancia del Cabello
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Foto: Evgeniya Bulva
Solía tener un cabello hermoso… Original, corto, utilizando muchos productos para su cuidado especial, diferentes tonalidades –un cabello fantástico. Ahora luzco una desaliñada cola de caballo estilo mamá. ¿Cómo sucedió? 

Bueno, en mi vida anterior yo tenía una carrera, una casa, un lindo coche y mucho tiempo para enfocarme en mí misma. Anticipaba con ansias mi manicura y pedicura cada dos semanas y el corte del cabello una vez al mes –feliz de probar un nuevo estilo y color. Tenía tiempo para ir a algún centro comercial a echar una mirada y a hacer algunas compras, escogiendo un traje nuevo por aquí o por allá, sin siquiera verificar el estado de mi cuenta bancaria. 

Pero hace unos siete años atrás dejé mi trabajo, vendí mi casa, compré una mochila, muchos libros Lonely Planet y salí de Estados Unidos para viajar durante un año. Lo hice para no sufrir de una crisis nerviosa. Por suerte, funcionó. 

Luego me enamoré, me mudé a Hawai, me casé, nos fuimos a Inglaterra, tuvimos un hijo, nos fuimos a Japón, tuvimos otro… y en alguna de esas etapas, me creció el cabello. No lo dejé crecer a propósito, pero el cabello tiende a hacerlo si usted no lo detiene. Inicialmente, era demasiado difícil lograr que me lo cortaran en un país donde ni siquiera podía hablar en su idioma (traté de hacerlo una vez con consecuencias realmente desastrosas). Luego, comencé a estar demasiado ocupada. De modo que mi cabello creció, creció y creció. Felizmente ahora me hago una cola de caballo en 9 de cada 10 días. Cuando me miro al espejo (cuando tengo la oportunidad de hacerlo), pienso: –Qué cabello más descuidado. Cuando abro el gabinete del baño y no encuentro ni siquiera un SOLO producto especial para el cabello, pienso: –Mi cabello no tiene estilo. Cuando ocasionalmente lo seco con el secador y lo dejo suelto y mi marido me piropea, pienso: –Necesito aire acondicionado, ¡mi cuello está ardiendo! 

No quiero sonar como una madre quejumbrosa, refunfuñando acerca de cómo era cuando estaba soltera y cómo pude renunciar a todas aquellas cosas para transformarme en una esposa y madre, bla… bla… bla. Dejé todo aquello y fuí muy feliz de hacerlo. Había pasado 30 años de mi vida enfocándome en mí misma. Ha sido un gran alivio y una maravillosa realización llegar a pensar en otras personas durante los últimos años. He podido utilizar mis energías y talentos para formar una familia, para crear un hogar. Ha sido refrescante. 

Pelo Asqueroso 

Pero mi pelo luce asqueroso (como diría mi hijita de dos años). 

Y pienso que es tiempo de que mi cabello luzca hermoso otra vez. Nada que tome demasiado tiempo… pero algo diferente, original y, tal vez, hasta un cambio de color. El tipo de cabello al cual Salomón se estaba refiriendo cuando dijo: “Tus cabellos son como los rebaños de cabras que retozan en Galaad” (Cantar de los Cantares 6:5) Creo que eso es algo bueno, ¿no es cierto? O como cuando escribió: “Hilos de púrpura son tus cabellos; ¡con tus rizos has cautivado al rey!” (Cantar de los Cantares 7:5) Creo que así suena mucho mejor. 

La Biblia, desde luego, también nos advierte de no poner demasiado énfasis en la apariencia exterior, pero creo que dejar algún tiempo para nosotros mismos, sintiéndonos bien acerca de nuestra apariencia personal, puede convertirnos en mejores padres y cónyuges. ¡Pienso que le gustaré más a mi familia si mi cabello luce bién! 

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Por Joelle Yamada. Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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