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Hijos, Padres, Tiempo
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Fotografia: Randa Clay
Mis hijos me vuelven loca. No son niños malos, sólo… bueno… despiadados. No desean otra cosa que pasar conmigo haciendo lo posible por captar mi atención. Sin descanso. (Bueno, no es exactamente así, pero hay días en que me siento de esa forma). Con dos y cuatro años, a mis pequeños les encanta “ayudarme” en cualquier labor –menos en aquellas tareas que específicamente les pido que hagan. Me hacen más preguntas que un investigador de un caso difícil. Cuando por fin logro sentarme, gatean hasta subirse a mi regazo implorándome que hagamos una sección de lectura o tengamos algún juego interactivo. 

En ciertos días sólo me dan ganas de enviarlos a la guardería infantil o sentarlos frente al televisor por ocho horas. (No digo que las guarderías infantiles sea malas; comprendo que sea una opción necesaria para muchas familias.) Pero aún en aquellos días especialmente frustrantes para “mamá”, trato de recordar que la niñez es algo muy fugaz. Dios me otorga sólo unos preciosos años durante los cuales mis hijos sólo desean pasar conmigo. Antes de darme cuenta, una llamada de sus pares ahogará el deseo de salir con su mamá. En vez de repetir cada una de mis palabras e imitar mis acciones, me verán como una cosa antigüa que los pondrá en vergüenza. 

Atesore Esos Momentos 

Por lo tanto, atesoro esos momentos preciosos y me esfuerzo por hacerlos perdurar. Aquí y ahora es el momento en que tengo la oportunidad de entrenarlos y educarlos; sería una tonta si no pusiera todo mi empeño en ello. Nunca miraré hacia atrás deseando haber trabajado más o no haber pasado más de “mi” tiempo con ellos. Tendré tiempo de sobra para ello cuando sean grandes. Mi deseo retrospectivo más probable es haber dedicado más tiempo gozando e influyendo sobre mis hijos que agraciaron nuestro hogar tan brevemente. 

Odio arrepentirme. 

“Niños, ¿quieren ir a dar una caminata por el parque?” 

(Es interesante notar que si paso 15 minutos leyéndoles, jugando o interactuando con ellos, son capaces de entretenerse mucho mejor entre ellos mientras llevo a cabo alguna de mis labores. De esa forma avanzo mucho más que si tratara de realizar mis quehaceres defendiéndome de sus constantes interrupciones. Lo tomo como una inversión –para hoy y para la eternidad). 

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Por Hannah Henry. Derechos © 2009 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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