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Lecciones de la Hoja
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Fotografia: Donice Palmer
¿Cuál es su estación del año favorita? Me gusta la belleza del otoño y cada año me anticipo para admirarla. A menudo tomo fotografías del proceso asombroso de renovación. 

El otoño pasado saqué una fotografía de las hojas de Sasafrás que seguían creciendo unidas después de que varias otras cayeran al suelo. Esa fotografía inspiró el poema que está más abajo. Imaginé cómo las hojas percibían sus cambiantes roles al pasar por cada una de las temporadas y reflexioné acerca de los distintos momentos de nuestra vida. 

Así como las hojas, nosotros también tenemos una primavera vibrante y juvenil, llena de crecimiento y de cambio. Mientras maduramos en el verano, también tenemos bastante que ofrecer. Algunas personas, al igual que las hojas, alcanzan grandes alturas; pero todos proporcionamos refugio a quienes viven con nosotros y les ofrecemos la frescura de la sombra a los amigos que pasan a nuestro lado. 

A principios del otoño se comienzan a ver algunas muestras de la edad, pero nuestro carácter y nuestro verdadera tonalidad comienza a notarse y a brillar. Cada día el fresco viento del tiempo nos recuerda que las estaciones y la vida son fugaces. A medida que las tonalidades rojas y doradas se destiñen haciéndose más oscuras y caen al suelo, debemos pasar por un momento muy desilusionante. 

Después de reflexionar sobre los distintos roles de una hoja, llegué a la convicción de que una de las funciones más importantes de ella es insignificante y poco atractiva. Cuando la hoja muere y cae al suelo, agrega elementos nutritivos a la tierra y a las demás plantas o al árbol del cual vino. 

¿Ocurre lo mismo con nosotros? Nuestra mayor contribución tal vez provenga de pequeños, humildes e indeseables oficios y no cuando estamos en el pináculo del crecimiento o en un momento de éxito como la grandiosidad del otoño. 

La vida de Jesús también tuvo temporadas breves, pero hermosas. Su ministerio tuvo un comienzo sencillo que creció y se expandió alcanzando y sanando a multitudes a través de sus enseñanzas. Hubo mucha gente que tenía grandes aspiraciones para Jesús y deseaban aclamarlo rey. No mucho después de su corto y célebre viaje a Jerusalén, vientos amargos se llevaron lejos aquel sueño hacia lo que pareció ser el peor momento de su vida, su aparente derrota en la cruz y, finalmente, su muerte. Pero alzándose desde el punto más bajo –la muerte–, muy pronto fueron reveladas la grandeza y la gloria de Jesús y su misión completada. 

Creo que las lecciones de Jesús y de las hojas son intrigantes y humildes. ¿Estamos listos para aceptar con gusto lo que debemos hacer a través de las diferentes etapas de la vida, de la misma forma que lo hizo Jesús y también como lo hacen las hojas? 

Cuento de las Dos Hojas 

Una hoja le dijo a la otra: 
Fui hecha en la primavera, 
En el verano dí sombra, 
En el otoño mostré mis colores al mundo, 
Mi hermosura fue como ninguna otra. 
Ahora he perdido la frescura 
Y me vuelto marrón, 
Es desilusionante 
Pensar en tener que abandonar esta rama tan alta. 
Me hace cuestionar mi valor, 
Tengo una nueva labor que hacer 
Y me costará asumirla, 
Pero sé que mi Maestro tiene una razón 
Para cada una de las etapas de mi vida. 

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. (Eclesiastés 3:1). 

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Por Donice M. Palmer. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


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