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Ver como Dios Ve
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Fotografia: MorgueFile
Ya era tarde cuando mi marido volvió a casa luego de asistir a una reunión de la empresa. Durante meses habían circulado rumores que finalmente se confirmaban. Los despidos eran inminentes. El personal de ingenieros había dicho: “Si usted recibe una llamada que le ofrezca transferirlo a otro sitio, hágalo ya que usted no tendrá trabajo aquí”. Justo cuando se dejaba caer en el sillón de su escritorio sonó el teléfono con la oferta de un empleo en otra localidad. ¿Qué significaba todo esto? Una corta conversación con el director no aclaraba nada. 

Cuando mi marido volvió a casa aquel día estábamos llenos de preguntas. ¿Realmente tendría que dejar su actual trabajo? ¿Qué haríamos? Nos encontrábamos realizando una renovación en nuestra casa que tomaría meses en terminarse. ¿Cómo podríamos venderla para recuperar el precio que necesitaríamos? ¿Por qué tenía que ser hoy que recibiéramos semejante noticia? Aquella noche debíamos asistir a la boda de un hermano a realizarse en otro Estado. Pasarían unos cuantos días antes de que mi esposo volviera a ponerse al día sobre la transferencia de su trabajo actual. 

Mientras empacábamos la camioneta y conducíamos aquella noche, estábamos llenos de emociones encontradas. Los siguientes días los pasamos disfrutando emocionados y compartiendo con familiares y amigos aquella gozosa ocasión, aunque en nuestras mentes se atropellaban miles de preguntas. ¿Cómo funcionaría todo? ¿Qué nos traerían las siguientes semanas? Oramos y reflexionamos en silencio, sin querer opacar las festividades con nuestras dudas. Como familia seguíamos lamentándonos por el momento terrible que escogió la compañía para hacer el anuncio. No solo estábamos lejos de casa, ignorando lo que nos depararía el nuevo trabajo, sino que no nos sentíamos apoyados al no compartir nuestras ansiedades con los demás. 

No te Preocupes 

Al llegar a casa luego de manejar toda la noche, tratábamos de recuperar el sueño perdido cuando sonó el teléfono. Estábamos tan cansados que dejamos que la contestadora grabara el mensaje mientras escuchábamos. Era el jefe de mi esposo con la noticia de que todo se había arreglado y que su trabajo actual estaba seguro. “No te preocupes. ¡Todo está bien!” 

Mirando hacia atrás, nos dimos cuenta que mientras nos lamentábamos de estar pasando por un momento terrible, Dios actuaba detrás del telón orquestando eventos para nuestro bien. ¡Su tiempo siempre es perfecto! Debido a que mi esposo había hablado con su jefe luego de conocer la situación laboral que enfrentaban, pudieron incluir a mi esposo en el equipo de ingenieros que estaban reorganizando. 

A veces me siento tentada a dudar: “Dios, ¿sabes exactamente lo que estás haciendo? ” “¿Cómo funcionará todo?” Pero he llegado a darme cuenta que para Dios el tiempo es como una escena continuada. Dios ve el pasado, el presente y el futuro de una sola vez. Si pudiéramos visualizar el tiempo de la forma en que Dios lo hace, ¡sabríamos sin lugar a dudas que todas las cosas verdaderamente funcionan para el bienestar de aquellos que le aman! (Romanos 8:28). 

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Por Leslie Olin. Derechos © 2010 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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