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Hermano, Mi Hermano
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Fotografia: Annie Andre
La pelota cruzó a través de la cancha cayendo finalmente sobre el asfalto. Mi hermano y yo no le prestamos atención. Mi mente se hallaba totalmente enfocada en los golpes que le propinaba a su cara. Él estaba en las mismas condiciones que yo y también podía hacerme algún daño considerable. Justo cuando mi puño dió con el lado sólido de su cabeza, sentí un taponazo en algún lugar de mi cráneo y mi ojo se puso de color rojo en forma instantánea. De repente nos encontramos mirándonos fijamente y sin aliento. Me sentía sumamente enfurecido y lo único que deseaba era hacerle picadillo la nariz. Entonces mi hermano comenzó a sonreir. Empecé a sacudir mis hombros y la comisura de mis labios comenzaron a estirarse hacia arriba. Nos reíamos histéricamente de lo que acababa de sucedernos. 

Momento tipo Caín y Abel 

Vea, usted, mi hermano mayor y yo nunca antes nos habíamos enfrentado a golpes hasta aquel día. Jamás. Hasta hoy no tengo la menor idea por qué comenzamos a pelearnos como lo hicimos. Tal vez se haya debido a mis agresiones pasivas año tras año o a su incesante insistencia en ser razonable y pacifista lo que finalmente hizo surgir aquel momento tipo Caín y Abel. Lo que haya sido, la pelea se convirtió en un asunto de hilaridad y ridiculez y la resolvimos en minutos, convenciéndonos de lo infantiles que habíamos sido. 

Mientras yo pienso que la pelea entre mi hermano fue algo increíblemente trivial, él alega que yo lo estaba siguiendo desde muy cerca en un partido de baloncesto del barrio; pero el punto es que inmediatamente nos dimos cuenta de la estupidez de nuestras acciones violentas, lo que aún me asombra. Pero cuando observo el mundo e, incluso, cuando miro al interior de mi iglesia, me impresiona comprobar aquella rapidez para resolver las disputas que tenemos y el no darnos cuenta de querer hacerle daño al otro. He observado innumerables riñas entre individuos en algunas congregaciones y he llegado a la conclusión que no estoy solo en estas consideraciones. Debieran terminar. En Romanos se nos recuerda “ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente” (Romanos 12:10). Espero ser un agente de paz entre mis hermanos y hermanas en Cristo. Mucho más de lo que he sido en el pasado. 

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Por Garrett Gladden. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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