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¿Acepta Mascotas?
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Fotografia:  MorgueFile
Uno de mis hijos irá a la universidad durante cuatro años este otoño. Estudió en colegios comunitarios antes de ser aceptado en una de las mejores escuelas de ingeniería. Le llegó tarde el aviso, de modo que los dormitorios ya estaban repletos. Pero debido a que es un estudiante transferido, no se le requiere vivir en los dormitorios, de modo que comenzó a buscar un departamento. 

Lo acompañé durante los dos días en que los estudiantes transferidos debían pasar por un tipo de orientación. Era recomendado hacerlo. Además, pensé que probablemente necesitaría sacar algo de dinero de la cuenta bancaria del papá. Después de dos días de la mencionada orientación, de conocer las reglas del colegio (e incluso, practicarlas honestamente), registrarse para las clases y comprar sus libros, mi hijo estaba listo para buscar un lugar donde quedarse. Había visto el área de departamentos antes de que llegar. Tenía una lista de aquellos que estaban vacíos y estaban a buen precio. La noche anterior, estando juntos en la habitación del hotel, mi hijo escogió cuatro de ellos que quedaban a pasos de distancia del campus universitario. 

Sorpresa 

Visitamos cada uno de los cuatro complejos habitacionales. Me sorprendí con el primero. Luego de observar el cuarto, viendo las condiciones establecidas para vivir allí y de escuchar al gerente enumerar las ventajas de por qué debía arrendar en aquel lugar, mi hijo le hizo una pregunta inesperada: “¿Aceptan mascotas?” Me asusté. En mi familia tenemos un gato y un perro. El gato siempre está con mi hijo menor y el perro es mío. El gerente le preguntó si tenía una mascota. Mi hijo contestó: “No, pero mi familia vive en el condado de Galveston. Si viene un huracán, ellos deberán evacuar. Tal vez vengan aquí, y ellos sí tienen un perro y un gato”. El gerente entonces le contó acerca de la póliza del complejo en cuanto a las mascotas. 

Después de irnos del lugar, le dije a mi hijo que nosotros pagaríamos el depósito por las mascotas si es que debíamos evacuar. Me contestó que no me preocupara de ello. 

En los demás lugares, repitió la misma pregunta. Todos aceptaban mascotas. Los gerentes le explicaban cómo funcionaba la póliza en relación a ellas. 

1. En una, el gerente se detuvo y luego dijo: “La evacuación durante amenazas de huracán es considerado una emergencia. Si eso sucediera, avíseme con anticipación. Podemos hallar una solución, de modo que usted no tenga que sufrir con un depósito costoso debido a sus mascotas”. Mi hijo no tomó una decisión ese día, pero prometió llamar al día siguiente. Mientras viajábamos de vuelta, me dijo qué departamento iba a escoger. Fue aquel donde la gerente del lugar le pidió que hablara con ella acerca del depósito por mascotas. 

“¿Por qué escogiste ése?” pregunté. “No es el más grande ni el más barato.” 

“El uso de internet y del agua ya están pagos,” respondió. “Además, parece el lugar donde está mejor atendido, profesionalmente hablando. Fue el único donde el gerente utilizó el sentido común en vez del reglamento”.
 
“¿A quién saliste tan inteligente?” pregunté. 

“Bueno,” dijo él, “es que he estado a tu lado por bastante tiempo”. 

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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