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Hiedra Venenosa
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Photo: Stock.xchng
En el lugar en que vivimos gozamos de una primavera bastante fresca. (¡Nevó durante la Pascua florida!) Seguramente hizo que comenzaran fácilmente a deshierbarse los terrenos. Se puso lo suficientemente cálido como para jardinear al aire libre, pero no como para apresurar el crecimiento de la hierba. Dejé todas las áreas de mis plantas libres de maleza y ni siquiera transpiré. Noté que había renuevos pequeños de hiedra venenosa ¡y me sentí muy bien de haberlas eliminado por completo! 

Pero entonces vino la lluvia y el clima se puso caluroso. De repente, advertí que había hiedra venenosa por todas partes, ¡incluso, sobre mi cabeza! Comenzaron a acabar con las nacientes plantitas de mi jardín. ¿De dónde vinieron? Pensé que las había exterminado todas. 

Era una situación desalentadora. Muchas personas tienen una reacción alérgica al petróleo (urushiol) que posee la hiedra venenosa, y yo soy una de ellas. El petróleo es tan fuerte que al tocar los racimos, la piel de su mascota, las herramientas de horticultura o los artículos de vestir que hayan rozado una planta, usted puede desarrollar un sarpullido que se expande por áreas de la piel transformándose en ampollas llenas de fluído en su interior. A veces hasta infecta los ojos, hinchándolos hasta cerrarlos totalmente. 

Aunque yo respeto la maleza, tomo precauciones usando ropa adecuada y lavándome las manos con jabón inmediatamente después de haber estado expuesta a ella, pero aunque haya actuado en forma precavida, aún he tenido que soportar durante temporadas miserables esos incómodos sarpullidos que tanto pican y que dejan cicatrices en la piel. 

Después de estudiar el problema, me di cuenta que las plantas provenían de la cerca que divide nuestro patio con el del vecino. La esposa de Jay que hacía toda la jardinería de su casa, había fallecido recientemente y él no había realizado ninguna labor en aquel lugar. No me pareció adecuado hablarle acerca de la hiedra venenosa cuando él estaba enfrentando asuntos mucho más grandes. Tendría que arreglarlo de la mejor forma posible. 

Así que me preparé. Escogí un día fresco y comencé a jardinear a primera hora de la mañana, antes de que el calor agobiara, siendo que tendría bastante ropa encima. Me puse una gruesa camisa de manga larga, calcetines, pantalones –los más largos que pudiera encontrar–, zapatos firmes y, por supuesto, guantes. Me unté en el cuello, en las muñecas y en los tobillos una crema bloqueadora del efecto que causa la hiedra venenosa. Había terminado en menos de dos horas y eché los racimos de la maleza dentro del latón de basura. 

Misión Cumplida 

El sarpullido toma de entre ocho a cuarenta y ocho horas en desarrollarse, de modo que no tenía forma de saber si iba a tener que soportar aquellas ampollas rojas que tanto pican. Pero después de unos días pude saberlo: ¡misión cumplida! 

Tuve tiempo de pensar en la hiedra venenosa mientras la extraía de mi jardín. Pensé que se parecía al pecado. Es más fácil erradicarlo de mi vida cuando está recién naciendo. Mientras más lo ignoro pensando que desaparecerá, más grande se vuelve. Puede llegar a anular los hábitos y las buenas cualidades que hay en mi vida. A veces llega a mi vida por la asociación con los demás. Cuando llega el momento de lidiar con él, me protejo lo mejor posible con el ánimo de los demás, la guía de Dios, el estudio de la Biblia y la oración. 

“Dios mío, cuando me siento angustiado, te llamo y tú me respondes” (Salmos 120:1). 

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Por Denise Schaller Curnutt. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión BIBLIA EN LENGUAJE SENCILLO, © 2000.


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