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El Abecedario en My Corazón
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Fotografia: Studiomill
Hace algún tiempo cuando para muchos el franqueo y los documentos eran un lujo costosísimo, recibir una carta era un evento, y enviar otra era tomado seriamente. Con letra muy diminuta, el espacio de cada hoja preciosa de papel era llenado línea por línea en forma uniforme y por ambos lados. La dedicada persona giraba sus hojas de papel en 90 grados y continuaba escribiendo en la parte de arriba y perpendicularmente. Imagine la cantidad de tiempo y de esfuerzo que demandaba escribir una carta. 

Imagínese la emoción de recibir tal obra maestra, conociendo de antemano lo que significaba el costo del papel, el franqueo y el tiempo utilizado. Imagínese usted mismo sosteniéndola en sus manos y leyendo luego esa evidencia de amor, elaboración y devoción.
 
A través de las edades las cartas han tenido un valor especial. Un excelente escritor llamado Pablo las tenía en gran estima. Su mano prolífica describe especialmente una, valorada por ser ligeramente distinta. “Ustedes mismos,” dijo en su mensaje para sus amados Corintios, “son nuestra carta, escrita en nuestro corazón, conocida y leída por todos” (2 Corintios 3:2). Imagine éso; ser una “carta” de alguien, conocida y leída por todos. Alguien tuvo que haber escrito esa carta… pero, ¿quién y cómo? 

Como madre, cuando observo a mis hijos y me doy cuenta que en muchos sentidos ellos son como una “carta” conocida y leída, no puedo sino preguntarme: “¿Con qué he contribuido para que estas cartas se escribieran? ¿Qué he escrito en los corazones de mis hijos? ¿Qué he escrito en ellos que otros puedan leer? ¿Qué es lo que lee Dios en ellas? ¿Ve, Él, una minuscula nota, un memo garabateado en forma apresurada, un párrafo desigual? En mi agitado mundo, ¿qué podría escribir yo que fuera significativo y que perdurara?” 

Palabras de despedida de un padre que vivió hace tiempo vienen a mi mente –palabras que un Padre le dejó a sus hijos: “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando” (Deuteronomio 6:6). Noto sabiduría en ellas, pero… ¿cómo lo haré yo? ¿Tendré el tiempo algún día para hacerlo? 

Las palabras de ese padre que vivió hace años continúan hablándonos con una respuesta: “Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 6:7). 

Pequeños Momentos 

¿Qué está diciendo? Pienso que me está diciendo que la mayor parte de los pequeños momentos; aquellos frente a un semáforo, en la línea del supermercado, mientras estoy en el coche, antes de dormir, antes de desayunar, cuando estoy frente al espejo del baño de mi casa. 

He aquí una idea de cómo utilizar esos momentos. Eche un viztazo al Salmo 119. Está lleno de palabras de esperanza, valor y ansias de pertenecer… “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.” dice el escritor. Ahí está otra vez, poniendo esas palabras en el corazón, ¿pero cómo hacer para que permanezcan allí? Nuevamente este Salmo nos da una idea. 

En la lengua hebrea, el Salmo 119 está escrito como un poema acróstico –el tipo de poema donde cada frase comienza con una letra, una lista sucesiva de letras del alfabeto. 

Podemos utilizar algo semejante para ayudar a que nuestros hijos memoricen la Escritura. Imagínese aprendiendo un versículo en cada carta con el alfabeto inglés. ¡Serían 26 versículos! Si le suena a mucho, quizás desee empezar con uno más corto y significativo. ¿Qué tal si utiliza su nombre? 

Intente lo siguiente. Para escribir cada carta escoja un versículo que tenga significado para usted. Un nombre acróstico podría lucir así: 

A – “Alaba alma mía al Señor.” Salmos 103:1 
D – “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman.” Santiago 1:12
A – Ábranme las puertas de la justicia para que entre yo a dar gracias al Señor. Salmos 118:19 

La próxima vez que usted y sus hijos se encuentren en el carro, esperando en el consultorio del dentista o el regreso de papá a casa… realice algún tipo de caligrafía. Escriba las cartas de su corazón. Al llenar aquellos momentos vacíos con el abecedario, usted estará escribiendo cartas hermosas que todos podrán leer. 

¿Necesita ayuda para encontrar versículos para sus cartas? En el sitio del internet Focusonthefamily.ca/AtoZ, usted encontrará un archivo “pdf ” telecargable de los versículos alfabéticos de la Biblia. 

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Por Rene Ammundsen. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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