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Marcando la Diferencia
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Fotografia: David Playford
Cuando Ariel Kravitz comenzó a trabajar con los caballos y los discapacitados en el año 1999, no estaba segura del valor de su trabajo. “Al principio me parecía que realizaba cosas sin importancia,” dijo. Ella permaneció allí porque trabajar con animales era divertido y los niños discapacitados necesitaban algún tipo de diversión, así que Ariel sentía que necesitaba hacerlo y que era algo bueno, tuviera o no importancia. 

Ariel siempre sintió afinidad por los animales. Cuando pequeña, el zoológico era uno de sus lugares favoritos. Las muñecas Barbie terminaron arrumbadas en la esquina de un armario mientras que su cama y escritorio estaban llenos de peluches. Ariel aprendió equitación cuando tenía seis años. Mientras que el karate, el béisbol y la danza iban y venían, el cabalgar fue algo que permaneció en el tiempo. 

En 1999 se enteró que la Asociación de Equitación para Discapacitados de Long Island necesitaba voluntarios (LIRHA, su sigla en Inglés). Ellos tienen un programa donde los físicamente aventajados y los discapacitados son desafiados a cabalgar. Es una gran oportunidad para que los niños físicamente disminuidos puedan realizar algo exitante, diferente y gratificante. Siendo que los estudiantes de LIRHA cabalgan libres –y estos jovencitos necesitan bastante supervisión y ayuda, los voluntarios son indispensables para su éxito. 

Se Ganó su Lugar con los Voluntarios 

Aunque Ariel era la más joven de los voluntarios, sus habilidades ecuestres la hicieron ganarse su lugar entre ellos. También logró ganarse el corazón de todos quienes asistían a LIRHA debido a sus pródigos esfuerzos, desde la directora del establecimiento hasta los estudiantes. 

Madeline Buglione, la Presidnta de LIRHA lo dijo de esta forma: “Es un gusto estar cerca de Ariel. Los estudiantes reaccionaron bien con ella. Está muy bien informada en cuanto a los caballos, cosa que es de gran ayuda. Los caballos son animales que necesitan que alguien los dirija y puedan confiar en esa persona.” 

Aquellas pequeñas cosas “sin importancia”, como lo dijo Ariel, eran realmente importantes. “Ella llegó antes de lo establecido,” indicó Buglione, “para marcar a los caballos y ayudar a los estudiantes con las riendas, cinturones y cascos”. 

Buglione agregó: “Nuestra coordinadora de voluntarios, la señora MIlano, dijo que siempre que le faltan voluntarios para acompañar a los discapacitados le pide a Ariel que la ayude y ella lo hace con gusto. Su colaboración ayuda mucho a que la clase se desarrolle perfectamente”. Dirigir a un caballo de 1000 libras de peso es una gran responsabilidad, pero el conocimiento de Ariel y su afinidad con los animales permite que tenga un papel que muchos jóvenes mayores que ella encontrarían intimidante. 

La gente lo advirtió. En febrero de 2004, Humane Society of the United States premió a Ariel Kravitz como “Humane Teen of 2003”. “Quedé sorprendida,” dijo Ariel “que me hayan reconocido por algo que me gusta tanto hacer”. Su pueblo natal en North Hempstead, Nueva York se puso en acción situándola como una de las mujeres galardonadas en el “Women’s Roll of Honor”, del año 2004. 

¿Tiene, Ariel, algún consejo de cómo usted puede marcar la diferencia? “Siga los dictados de su corazón y no permita que nadie se interponga en su compromiso,” declaró. “Y no piense que lo que usted hace no tiene importancia. Lo que sea que lleve a cabo, tiene valor.” 

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Por Mark N. Lardas. Derechos © 2013 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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