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Donde Nace la Esperanza
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Foto: Attila Czigany
Me instalé justo a la entrada de la clínica rodante y los vi venir –una interminable línea de Dalits demandantes, enfilados hacia Hope–cada habitante de aquella villa con un dolor cada vez más grande, mientras se acercaban a la mesa de registración. 

“Tengo 93 años. No puedo escuchar, casi. Ya no puedo oir… aunque mi mujer grite. Y sufro de estreñimiento. ¡Ayúdeme, por favor!” 

“¡No ponga esa cosa alrededor de mi brazo! ¡Puede dolerme!” 

“Mi estómago –aquí– me duele todo el tiempo. Solía ocurrirme después de comer, pero ahora nunca me abandona el dolor, y he perdido el apetito. Tengo miedo, pero la gente me ha dicho que usted sabrá qué hacer conmigo, por eso estoy aquí.” 

Cada queja estaba acompañada de vacilaciones, señalamientos y muecas, resonando todo ante la multitud de observadores y pacientes. Nuestra clínica proporciona color y risa en medio de los árboles de bananos de la India, como un verdadero circo viajero de Esperanza. 

Todas las mañanas, cada furgoneta transporta los equipos clínicos a tres aldeas diferentes. Doctores y enfermeras junto a estudiantes universitarios, traductores, pastores y médicos farmacéuticos, imaginando los desafíos que quizás les depare ese día.
 
¡Y los desafíos ciertamente se presentan! Muchos de los aldeanos quedaron aterrorizados por nuestro extravagante instrumental médico y se asombraban de que pudiéramos saber tanto simplemente por colocar el frío acero de un estetoscopio sobre su tibia piel. 

Nuestros misioneros voluntarios, incluyendo a Maranata Volunteers International, Amazing Fact Ministries y el equipo de expertos médicos de AMEN (Adventist Medical Evangelism Network), escucharon sus voces y sus corazones y a menudo proporcionan soluciones a sus quejas. 

Gran Libreto para un Reality Show 

Extendemos coloridas telas entre cocoteros, agregando unas cuantas mesas y sillas, y comenzamos nuestra atención en una aldea diferente cada mañana. La registración requería de una persona que hiciera las preguntas, de un traductor y de una grabadora que registrara las conversaciones, realizadas en voz alta y en público, ¡podría ser un gran libreto para un reality show de televisión! 

Toda la aldea se reunía allí, moviendo sus cabezas afirmativamente con las descripciones de un dolor de estómago debido a “demasiados gases” o de un dolor de cabeza parecido a “haber sido pisado por un búfalo”. 

El milagro ocurrió en la clínica “EXIT.” Algo que transcendió edades, género, dolencias y la ubicación de la villa, sucedió con cada persona y todo el tiempo! Cada paciente nos pidió humildemente lo mismo: 

“Por favor, bendígame y deme esperanza”. 

Muy pronto nos dimos cuenta que la mejor “curación” que podría hacer cada miembro de nuestro equipo era colocar sus manos sobre las cabezas de los pacientes y orar por ellos. 

Las ancianas guiaban las manos del voluntario hacia sus cabezas. Los hombres de mediana edad se inclinaban durante la oración y le pedían: “Ore un poco más”. Los pacientes lloraban durante las oraciones. También lo hacían los voluntarios. Y todos se abrazaban. Una y otra vez. Como si los abrazos cimentaran lazos eternos. 

La gente que conocimos allá estuvieron felices de ser atendidas por nuestras enfermeras y médicos. Tomaban las medicinas que se les daba como si fueran realmente diamantes. Y estoy seguro de que nuestra tecnología y “forma divertida” de hacer las cosas, les proporcionarán mucho tema de conversación durante meses. 

Pero la ESPERANZA nace cuando oramos.

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Por Dick Duerksen. Reimpreso con el permiso de Lake Union Herald, abril 2007. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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