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Debíamos Haber Orado
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Foto: Blake Campbell
La semana pasada nuestra familia fue invitada a almorzar donde un amigo. Era un día hermoso, y todos disfrutamos de un almuerzo campestre con brisa fresca y cálido sol. 

Más tarde, mientras los adultos se relajaban bajo la sombra de un gigantesco arce, los niños saltaban en el trampolín y luego jugando al Frisbee en el espacioso jardín de nuestro amigo. Pasaron varias horas agradables antes que comenzar a recoger nuestras cosas e irnos a casa. 

Ahí fue cuando mi hijo se dio cuenta que se le había perdido su navaja. Una revisión cuidadosa reveló que había un hoyo en su bolsillo. “Vamos a buscarla,” corearon al unísono varios niños. Y salieron corriendo. Pero el área donde habían jugado era extensa, y no nos sentíamos tan optimistas de encontrar la pequeña navaja de marfil de nuestro hijo. 

“Tiene otras,” me dije a mí misma. “No es gran cosa. En un par de días se olvidará de todo”. Así que con la promesa de parte de nuestros amigos que estarían atentos para tratar de encontrarla, nos fuimos a casa. 

Cinco días después, sonó el teléfono. Nuestro amigo nos relató la asombrosa historia de cómo un vecino había encontrado la navaja sobre el césped de su casa mientras lo cortaba, llevándosela luego a nuestro amigo. Feliz, le conté a nuestro hijo que su navaja había sido hallada y que se la traerían inmediatamente. 

Oportunidad Perdida 

Pero mi felicidad duró poco después de reflexionar acerca del incidente. ¿Por qué? Porque entendí que había perdido la oportunidad de reforzar en mi hijo la fe del poder de la oración. ¡Debíamos haber orado por la navaja perdida! Luego, cuando la encontraron, pudimos haber dicho: “¿Ves cuánto cuidado tiene Dios de ti que incluso se preocupa por las pequeñas cosas de tu vida?” Pudimos haber alabado a Dios gozosamente por Su cuidado y Su bondad. 

Cada vez que nos arrodillamos para el culto vespertino, seguimos agradeciéndole a Dios el haber permitido que se encontrara aquella navaja. Pero no sería tan poderoso si hubiéramos orado antes de que la navaja fuera encontrada. 

Por favor, Señor, ayúdame a estar consciente de cada oportunidad de oración. Que acudir a Ti en cada situación de la vida llegue a convertirse en un hábito y que pueda decir, “estamos contentos de haber orado”, en vez de decir, “debíamos haber orado”. 

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Por Brenda Forbes Dickerson. Derechos © 2014 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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