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Vasijas de Barro y una Esperanza
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Fotografía: Kay Pat
Hace unos cinco meses atrás, aproximadamente, mi único hermano murió inesperada y traumáticamente. Desde entonces, he realizado siete u ocho viajes a Stockton, donde vivía, para ordenar sus cosas, limpiar su casa y traer de vuelta algunos muebles y recuerdos especiales.

Ha sido una tarea difícil, por decir lo menos, no sólo por el largo viaje y el trabajo físico que implica, sino también debido a la carga emocional. Con cada viaje que he hecho, me he estado despidiendo no solo de mi hermano, sino que también de mis padres que vivieron en esa misma casa durante años, hasta el momento en que fallecieron.

También he estado diciéndole adiós a ocho años de recuerdos de la infancia vividos en aquel hogar–un hogar en el que nunca volveré a vivir otra vez. He estado despidiéndome de todas aquellas cosas que no podré llevar conmigo hasta el sur de California. Finalmente, le he dicho adiós a los vecinos y al vecindario que una vez fue una parte importante de mi vida.

En el último viaje, tomé una de las vasijas de barro de la vieja mesa de madera que mi madre tenía en el patio de la casa y la puse en mi camioneta. Algunas de ellas son de los años cincuenta. Aún conservaban restos de tierra y cactus secos que también parecían haber sido de esa misma época.

Lavé y restregué las vasijas de arcilla, fui a comprar pequeños y frondosos cactus y los puse en sus nuevos hogares. No estaba preparada para experimentar la alegría que llenó mi corazón cuando vi terminado mi proyecto. Cada pedazo de arcilla brillaba de limpia, y su nueva planta parecía estallar de vida. ¡Qué emoción sentí al ver que la vida nacía en medio de la muerte!

Si llegamos a vivir lo suficiente, la muerte nos tocará con sus fríos dedos de lo irrevocable. Pero cuando Jesús se levantó de la tumba en aquel domingo de resurrección, rompió el poder estrangulante que la muerte ejercía sobre la raza humana. Una nueva vida se abrió paso en medio de la muerte, no sólo para Jesús, sino también para todos los que lo reciben. “Yo soy la resurrección y la vida” le dijo a su amiga Marta en Juan 11:25. “El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.”
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Por Kathy A. Lewis. Derecho de autor © 2005 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los versículos han sido estraídos de la versión REINA-VALERA, © 1995. Traducido por Chari Torres.


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