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Orando por la Gente Buena
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Fotografia: Ryan Forkel
No hace mucho, experimenté un momento demasiado útil de disciplina de parte del Señor. Primero, debo decir que me considero una verdadera guerrera de la oración. Además de orar por mi propio desarrollo espiritual, tengo una lista de personas por las cuales oro cada día. Reclamo muchas de las promesas bíblicas para esas personas y también para mí, y sigo observando la poderosa mano de Dios trabajando a través de ellas. Los momentos de oración son una gran bendición para mí y he descubierto que los días más oscuros que jamás haya vivido, han sido bendecidos a través de la oración por la presencia sanadora de Jesús. 

Además, también deseo aprender de otras personas en cuanto a la oración. Así que el otro día mientras limpiaba la cocina, me dispuse a escuchar la grabación de un sermón. El predicador era el Pastor Richard O’Ffill, cuyos sermones me han bendecido profundamente. El tema era orar por los demás. Él hablaba acerca lo bueno que es orar por nuestros hijos, por nuestros padres y por nuestros amigos. Concordando con él y realizando mis deberes hogareños alrededor de la cocina, al fregar el lavaplatos iba contestándole con un “amén”. “¡Así es! ¡Usted lo dijo, pastor O’Ffill! ¡Concuerdo con usted, hermano!” 

Ore por Aquellos que le Caen Mal 

Y entonces, sucedió. El pastor O’ffill hizo un silencio y luego, entredientes, dijo: “Pero, ¿sabe, qué? Incluso los tipos malos oran por quienes aman”. Silencio. Luego, continuó diciendo: “Pero si deseamos una mejor vida de oración, debiéramos orar por aquellos que nos caen mal”. Qué aguijón. La razón por la cual digo eso es porque recientemente he sido aguijoneada por unas cuantas personas. Nada de importancia, pero algunas personas me han tratado equivocadamente y últimamente han estado un poco más envueltos en mi vida. Así que cuando el pastor O’Ffill hizo aquel comentario, aquellos rostros vinieron enseguida a mi mente. Yo sabía que tenía razón y que sus palabras fueron validadas con un versículo bíblico. “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, hacen bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5.44). 

Todos necesitamos de la oración. Incluso las personas que, honestamente hablando, no me caen nada bien. Así que dejé de limpiar por unos momentos y oré por ellas. Y espero que ellas también oren por mí. 

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1995.


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