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Creando Espacios Sagrados
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Foto: Helmut Gevert
Vincent Van Gogh, el famoso pintor holandés, compuso un retrato titulado “Niña Arrodillada Frente a la Cuna”. Muestra a una jovencita, con el cabello desaliñado, vestida hasta los tobillos, arrodillándose frente a una cuna. Su mano izquierda está colocada suavemente al pie de la cuna, mientras que la izquierda cuelga a su costado. Ella está mirando a un bebé que duerme pacíficamente dentro de la cuna. 

¿Quién es esta jovencita? ¿La hermana del bebé, tal vez? ¿Qué piensa y siente al observar al bebé? El retrato no revela mucho. 

Pero Van Gogh expresó lo que debe haber tenido en mente al pintarlo cuando escribió lo siguiente en su diario: “Si uno siente la necesidad de algo grande, de algo infinito, de algo que nos haga darnos cuenta de la existencia de Dios, no necesitamos ir tan lejos para descubrirlo. Yo veo algo más profundo, más infinito que el océano en la expresión de los ojos de un pequeño bebé cuando despierta por la mañana, y se arrulla o se ríe porque ve el sol que brilla sobre su cuna”. 

Así como lo demostró a través de su arte, Van Gogh fue bastante experto en descubrir la experiencia de lo divino en lugares improbables o comunes. Crear espacios sagrados a través de la observación y de la reafirmación de la presencia de Dios a nuestro alrededor, es una práctica espiritual profunda –vislumbrar a Dios en los ojos de un pequeño bebé o crear deliberadamente un altar sagrado en algún rincón de su hogar donde se le recuerda la presencia de Dios en su vida y en donde usted presta atención a la presencia de Dios mientras ora –son formas específicas de tallar espacios sagrados para lograr que su corazón apunte en dirección al corazón de Dios. 

Santuario Semanal 

El día sábado es uno de aquellos espacios sagrados que Dios nos ha dado –un santuario regular en tiempo y en ubicación, donde logremos crear ese tipo de espacio para encontrarnos con Dios unos a otros y para conversar y compartir diversas experiencias. La Biblia lo expresa de esta manera: “Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades. Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo” (Exodo 20:8-11). 

Así como el bebé en la cuna de Van Gogh, el día sábado es para nosotros ese lugar donde podemos ver el rostro de Dios como si estuviéramos prestando atención al arte de Dios que nos rodea. Es el regalo de Dios para ayudarnos a ver “algo más profundo, más infinito que el océano…” para realmente encontrarnos con Dios en forma más profunda. Así que tiene sentido que Dios quiera que “lo recuerde”. ¿No es verdad? 

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Por Greg Nelson. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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