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Sin Remordimientos
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Fotografia: MorgueFile
¿A qué estaría usted dispuesto a renunciar por su cónyuge? ¿A ver juegos deportivos todo el día los domingos? ¿ A soportar un hábito molesto? ¿Su tendencia a las quejas? Eso es exactamento lo que hizo Cindy por su marido Chip. Ella le dio uno de sus riñones.* 

Vea, usted, desde que era un niño Chip sufrió de diabetes. Luego, cuando él y Cindy se casaron, ella le había prometido que sería donante si algún día él lo necesitara. El pasado mes de septiembre, cuando fue hospitalizado por una insuficiencia renal, ella supo que su condición amenazaba la vida de su esposo. De modo que ella mantuvo su promesa matrimonial entregándole una parte de ella misma para salvarle la vida. 

¿Suena como una historia romántica, verdad? Pero se pone aún mejor. Chip y Cindy se encontraban en el proceso de divorciarse. Después de diez años de matrimonio, decidieron separarse y comenzaron a realizar sus trámites. Pero el acto de amor desinteresado de Cindy hizo renovar sus sentimientos entre ellos y los planes de divorcio llegaron a su fin. 

Me pregunto, ¿qué cambiaría en aquellos que estamos casados si descubrimos que nuestros cónyuges tienen una enfermedad que amenaza sus vidas? ¿Utilizaríamos palabras más dulces al comunicarnos? Creo que sí. ¿Dejaríamos de quejarnos acerca de cosas pequeñas que realmente no tienen importancia? Creo que sí. ¿Echaríamos el reloj hacia atrás y reviviríamos los años idos? Creo que sí. ¿Negociaríamos con Dios, prometiéndole que si nuestros cónyuges viven, cambiaríamos y seríamos mejores parejas para ellos? Creo que sí. Entonces, ¿por qué esperar? 

Demasiado Tarde 

Hace algunos años, mi esposo y yo asistimos al funeral de un hombre que había muerto instantáneamente en un accidente. Después del funeral, la esposa del hombre se puso a llorar, haciendo audible su remordimiento y sus “si hubiera…” ante los parientes. Pero ya era demasiado tarde. Él, había muerto. 

El momento para demostrarle aprecio a nuestros cónyuges es hoy, no mañana. El mañana no está garantizado, pero el presente, sí. Si esperamos hasta que ellos ya no estén con nosotros y solo entonces nos damos cuenta de cuánto los amábamos, necesitábamos y apreciábamos, ellos nunca lo sabrán. 

Dios tiene un ideal mucho más alto para el matrimonio que muchos hoy en día. Él dijo que no era bueno que el hombre estuviera solo. Declaró que los maridos y sus esposas debieran estar tan unidos que llegaran a ser una sola carne. A través de Dios, este tipo de cercanía está disponible para toda pareja casada. 

He conocido parejas cuyos matrimonios sufrían tal confusión que habría tomado un milagro para que pudieran seguir juntos. Pero ocurrió. El milagro del perdón y de la generosidad se hicieron posibles. En realidad, surgió el amor verdadero. 

Hoy es el día para demostrarle a su cónyuge cuánto lo ama. No tiene que ofrecerle un riñón. Le puede regalar una tarjeta, una palabra, un abrazo, un momento especial, un acto de bondad… Hoy es el día. Comencemos de nuevo nuestros matrimonios. Sin aquellos “si hubiera…” Sin remordimientos.
 
“Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mateo 19:6). 

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Por Nancy Canwell. Derechos © 2012 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 2002.


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