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El Precio de su Alma
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Fotografia: Stock.xchng
¿Qué precio le pondría a su alma? ¿La vendería por la persona amada? ¿O por un trabajo? ¿O tal vez por un millón de dólares? ¿Es la fama, el poder, la vida o la muerte el precio correcto para su alma? 

Vender el alma suena tan… medieval. Son pocos los que hoy podrían concebir que el diablo se les apareciera con un contrato en la mano y pedirles que lo firmen con su propia sangre. La idea es ridícula. 

Si el diablo se le apareciera de esa forma, usted no le vendería el alma; lo que usted haría, muy probablemente, sería convertirse en un mejor cristiano. Porque si supiera positivamente que el diablo existe, entonces no tendría que creer por fe en la existencia de Dios. Usted sabría que Él existe de verdad. 

Pero nuestro viaje en esta vida requiere de fe. Pablo dijo: “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.”1 

¿Placer Momentáneo o Ganancia? 

¿Y qué del diablo? ¿Para qué necesita el diablo los contratos, cuando tantas personas le entregan sus almas sin firmar ninguno? ¿Para qué prometer cosas por un alma cuando muchos simplemente se la entregan por el placer momentáneo o la ganancia? ¿Suena tonto? ¿No es el pecado un trato con el diablo en realidad? Cuando usted se aleja de la voluntad de Dios, ¿no está usted vendiendo su alma o, por lo menos, parte de ella? El pecado tiene que ver con éso. 

La magnitud importa menos que la intención. ¿Le importa realmente a Dios si usted roba un millón de dólares a través de una computadora o estafa a un cliente por cinco dólares? Muchos hacen ese tipo de cosas cada día. Vendemos una parte de nuestra alma momentáneamente –fugazmente, a menudo– por placer o ganancia. Puede ser algo tan pequeño como decir una mentira en el trabajo o tan grande como pasar una velada con alguien que no es nuestro cónyuge. Vendemos nuestras almas –voluntariamente– poco a poco. 

Lo peor es que permitimos que esto suceda por pereza. Es más fácil y más cómodo caer en el error que resistir la tentación y seguir a Cristo. Especialmente en una sociedad como la de hoy, donde las virtudes cristianas son ridiculizadas y vitoreado el placer sin moderación. 

¿Y el diablo? Él espera, sonríe y lo observa cuando usted cae en la trampa. ¿Un contrato? Qué medieval. 

“…porque ¿de qué le aprovechará al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma? (Marcos 8:36). 

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Por Mark N. Lardas. Derechos 2007, Mark N. Lardas. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso. Los textos bíblicos han sido extraídos de la versión REINA-VALERA © 1996.
 
1 Hebreos 11:1


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