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Los Actos de Dios
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Fotografía: J.R. Goleno
A comienzos del presente año un gran trozo de hielo cayó sobre un Ford Mustang 2000 desde los nublados cielos de Tampa, Florida, destrozando el techo y la ventana trasera del automóvil y llenando todo de trocitos húmedos de vidrio y hielo.

Aunque el “carro soñado” de un joven fue aplastado, la gente que transitaba cerca de él no sufrió ningún daño. Incluso el dueño de 20 años de edad tampoco estaba dentro del vehículo cuando sucedió aquel diluvio.

Los residentes del vecindario escucharon el estruendoso sonido mientras observaban lo que le sucedía al Mustang deportivo de color rojo. Uno de los vecinos vio un pedazo grande de hielo y lo escondió en su refrigerador. 

El joven dueño del vehículo que todavía no terminaba de pagarlo, contactó a su agencia de seguros para explicarles lo sucedido, insistiendo: “¡Esto no fue un acto de Dios! ¡Esto provino de un avión!” Por supuesto, él estaba anticipándose al veredicto formal de su aseguradora y, desde luego, los así llamados “actos de Dios” no están cubiertos por la mayoría de las pólizas de seguro. 

¿Fue Dios un Instigador o un Acontecimiento Devastador? 

Desastres naturales como los sumanis, terremotos, erupciones volcánicas, incendios descontrolados, tornados o huracanes, a menudo son referidos como “los actos de Dios.” Pero, ¿es Dios realmente el instigador de acontecimientos catastróficos y devastadores que hacen desaparecer a centenares –si no millares– de gente inocente y causa pérdidas de millones de dólares a la propiedad privada? 

¡La respuesta es no! Mientras existen unos pocos casos en la Biblia en que Dios utilizó la fuerza de la naturaleza para producir destrucción en las ciudades, en la sociedad y en algunos individuos que sucumbieron ante el mal, no hay casos donde la naturaleza haya sido utilizada indiscriminadamente por el Todopoderoso para destruir a inocentes, a gente temerosa de Dios y sus propiedades. 

Debido a que Dios es amor, tal conducta no sería compatible con el carácter del Creador. 

En un sentido o en otro, Satanás es el iniciador de estas tragedias devastadoras que hacen temblar y zaquean nuestro planeta. De hecho, cada acción del mal que haya sido pensada o llevada a cabo alguna vez, ha sido provocada por este ser malévolo.conocido como el Diablo. 

Por otro lado, los verdaderos “actos de Dios” incluyen vidas creadas, sustentamiento, guía, instrucción, protección, bendición y, lo mejor de todo, vidas transformadas. La última etapa ocurre cuando le entregamos nuestros corazones a Dios y permitimos que el Señor nos cambie desde el interior hacia afuera, convirtiéndonos en seres completemente nuevos. Entonces, día a día, mientras caminamos con el Señor, la transformación comienza a efectuarse. Originalmente creados a la imagen de Dios, comenzamos a reflejar cada vez más el carácter de nuestro Señor. 

“Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne” (Ezequiel 36:26). 

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Por Kathy A. Lewis.  Derechos © 2011 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.El texto bíblico ha sido extraído de la versión NUEVA VERSION INTERNACIONAL ® 1999.


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