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Madres de Israel
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Fotografía: Stock.xchng
Recuerdo claramente el tiempo cuando le confiaba a una amiga mayor que yo acerca de las responsabilidades y dificultades que conlleva criar a los hijos o enseñarles a los niños de la iglesia. Con agobio le preguntaba: “¿Por qué me preocupo tanto de esas cosas?” Serenamente, ella contestaba: “Porque eres una madre de Israel; por éso”.

Ay, una madre de Israel. Eso suena muy profundo. ¡Pero me encanta! Quiero decir, piénsenlo, damas. ¿En qué mejor club podríamos estar asociadas que en el de las Madres de Israel? Esto abarca cada parte de nuestras vidas como mujeres. Si tenemos hijos, es nuestro llamado entrenarlos correctamente para honrar a Dios y aprender a conocer y a amar a Jesús. Si no tenemos hijos propios, es nuestro llamado convertirnos en mentores de los niños que nos rodean, mostrándoles ejemplos de piedad, alegría y confianza al ser parte de la familia de Dios. Si estamos casadas, nuestro llamado es apoyar a nuestros maridos en su caminata espiritual, así como permitir ser apoyadas por ellos. Si somos solteros, se nos llama a brillar como una luz entre aquellos que nos necesitan, ya sea en el trabajo, en nuestra familia o en la iglesia. Si somos personas mayores, somos llamados a compartir la sabiduría que otorgan los años al servicio de Dios y a pasarle la antorcha a otras mujeres cristianas. Incluso, como niñitas se nos instruye a aceptar el llamado divino y a convertirnos un día en las Madres de Israel.

Buscando la Presencia de Jesús

Sí, ser una madre de Israel es un llamado divino. Pero “para ella que da tanto, se le requiere aún más”. ¿Quiere decir que tenemos que ser mujeres perfectas para influir con la presencia femenina a las demás personas que conforman el pueblo de Dios? Espero que no. Si fuera así, yo no entraría en ese grupo. Pero creo que eso significa que tenemos la responsabilidad de buscar constantemente la piedad, rodeándonos de buenas influencias, especialmente deseando la presencia de Jesús en nuestra vida diaria, de manera que modamos nutrir en forma efectiva la causa de Dios.

¡Pero la vida es dura! Aún para las Madres de Israel. Tal vez deba decir, especialmente para las Madres de Israel. Y eso significa que es muy importante contar con el apoyo y la amistad de otros miembros. No solamente de otras mujeres. Las mujeres de Dios no sólo son potenciadas por otras mujeres, sino también por otros hombres de Dios, por niños, mentores e, incluso, por la misma Naturaleza. Y por sobre todo, la fuerza de las Madres de Israel proviene del nutrimiento del Espíritu Santo. No importa qué puesto tengamos, chicas, nuestra eficacia está siendo abastecida con el combustible del mismísimo Dios de Israel.

¡Adelante y hacia el frente, Madres de Israel!

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Por Gwen Scott Simmons. Derechos © 2007 de GraceNotes. Todos los derechos reservados. Traducido por Chari Torres. El uso de este material está sujeto a pautas de uso.


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